La presidenta aseguró que durante el sexenio de Felipe Calderón las agencias estadounidenses realizaron operaciones en México y afirmó que su gobierno mantiene una política distinta basada en la soberanía nacional.
La presidenta Claudia Sheinbaum aseguró que las agencias de Estados Unidos únicamente pueden operar en México con autorización del gabinete de seguridad y bajo los lineamientos de la Constitución y la Ley de Seguridad Nacional. La mandataria afirmó que cualquier actuación fuera de ese esquema implicaría una falta por parte de autoridades estadounidenses o mexicanas y sostuvo que la política de su administración es distinta a la aplicada durante el gobierno de Felipe Calderón. Según explicó, en ese periodo se permitió que agencias estadounidenses realizaran labores de inteligencia, planeación y ejecución en territorio mexicano, principalmente mediante la Secretaría de Marina y la entonces Secretaría de Seguridad Pública, encabezada por Genaro García Luna. Añadió que actualmente existe un registro oficial de los integrantes de agencias extranjeras autorizados para trabajar en el país, quienes deben contar con la aprobación del gabinete de seguridad y presentar informes mensuales conforme a la legislación vigente.

La presidenta defiende la estrategia de cooperación actual
Durante su conferencia, Sheinbaum afirmó que las operaciones de inteligencia y los operativos de seguridad solo pueden ser ejecutados por instituciones mexicanas, al considerar que permitir la participación directa de agentes extranjeros representaría una cesión de soberanía. La mandataria sostuvo que la relación con Estados Unidos se basa en coordinación y colaboración, pero no en subordinación, y aseguró que ese modelo ha permitido mejores resultados en materia de seguridad. Como ejemplo de las consecuencias de la política aplicada entre 2006 y 2012, recordó el operativo Rápido y Furioso, mediante el cual ingresaron al país más de 2 mil armas con dispositivos de rastreo que, según explicó, terminaron en manos de organizaciones criminales tras retirarles los sistemas de geolocalización. Calificó esa operación como “muy irresponsable” y afirmó que provocó la muerte de ciudadanos mexicanos y estadounidenses.
Sheinbaum relaciona la estrategia de Calderón con el aumento de la violencia
La presidenta sostuvo que la llamada guerra contra el narcotráfico operó bajo un régimen de excepción y afirmó que durante ese periodo las Fuerzas Armadas participaron en tareas de seguridad pública sin un marco legal específico. También señaló que existieron operaciones al margen de la ley y aseguró que, entre 2006 y 2012, los homicidios dolosos aumentaron de 28.6 a 70.9 diarios. En contraste, afirmó que el modelo impulsado por Andrés Manuel López Obrador y continuado por su administración fortaleció el marco jurídico para las labores de seguridad y privilegió la detención de presuntos delincuentes para ponerlos a disposición del Ministerio Público y del Poder Judicial.
Al referirse a la captura de Ismael “El Mayo” Zambada, Sheinbaum sostuvo que existen contradicciones sobre la participación de autoridades estadounidenses en el traslado del líder criminal y afirmó que la evidencia circunstancial apunta a una ruptura interna dentro del Cártel de Sinaloa con una presunta intervención extranjera que no fue informada al gobierno mexicano. Señaló que corresponderá a la Fiscalía General de la República determinar si existió alguna conducta delictiva, aunque reiteró que su administración no protege a ningún integrante de la delincuencia organizada y que cualquier persona contra la que existan pruebas deberá enfrentar la justicia.
La mandataria informó además que, durante casi dos años de gobierno, se ha detenido a más de 50 mil personas relacionadas con actividades delictivas y aseguró que esa estrategia permitió reducir el promedio diario de homicidios a 50.4. También afirmó que, bajo el esquema de cooperación vigente con Estados Unidos, el tráfico de fentanilo hacia ese país disminuyó 70 %, al tiempo que autoridades estadounidenses realizaron aseguramientos de armas a petición del gobierno mexicano. Finalmente, insistió en que la colaboración bilateral debe mantenerse con respeto a la soberanía de ambos países y sostuvo que actuar de manera unilateral o favorecer a un grupo criminal frente a otro solo genera mayores niveles de violencia.










