México y Estados Unidos intensificaron la negociación de un acuerdo comercial interino con la mira puesta en resolver aranceles sectoriales antes de las elecciones legislativas estadounidenses del 3 de noviembre. El diálogo busca dar certidumbre a la relación económica sin sustituir la revisión más amplia del T-MEC.
De acuerdo con Reuters, seis fuentes cercanas a las conversaciones señalaron que ambos gobiernos ven ventajas políticas y económicas en alcanzar un entendimiento antes de los comicios. La Secretaría de Economía mexicana, sin embargo, precisó al mismo medio que no existe una fecha límite formal y que el diálogo con Washington continúa.
Los aranceles que concentran la negociación
El principal obstáculo son los gravámenes estadounidenses aplicados bajo la Sección 232 por razones de seguridad nacional. El acero mexicano enfrenta una tasa de 50%, mientras que los automóviles y autopartes están sujetos a un arancel de 25%. Esas cargas colocan a México en desventaja frente a socios a los que Washington ha concedido tasas menores.
Entre los escenarios examinados por la industria automotriz figura una tasa base de 15% para vehículos, con reducciones vinculadas al contenido estadounidense. No se trata todavía de una oferta pública ni de un acuerdo cerrado. Washington también busca elevar la proporción de motores, electrónica y software estadounidenses en los automóviles exportados desde México.
Otro punto sensible es la inversión china. La administración de Claudia Sheinbaum propuso recientemente un sistema para revisar determinadas adquisiciones extranjeras, una medida interpretada como respuesta a la presión de Estados Unidos para vigilar operaciones en sectores estratégicos. Para México, el reto consiste en atender preocupaciones de seguridad económica sin cerrar indiscriminadamente la puerta a la inversión productiva.
Un acuerdo bilateral dentro del T-MEC
La negociación ocurre dentro de un marco trilateral que sigue vigente. México ha reiterado que desea preservar el T-MEC con Estados Unidos y Canadá, aunque la revisión del tratado quedó rodeada de incertidumbre después de que Washington no aceptara en julio renovarlo de inmediato por otros 16 años. El pacto continúa operando y puede revisarse anualmente.
La urgencia aumentó tras el colapso de las conversaciones entre Estados Unidos y Canadá. México ha optado por una estrategia de cooperación y busca evitar una escalada arancelaria. La apuesta es relevante: más de 80% de las exportaciones mexicanas tiene como destino el mercado estadounidense.
En julio, Sheinbaum informó que su gobierno avanzaba tanto en la revisión del tratado como en acuerdos bilaterales después de reunirse con el representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, según El País. La agenda incluyó sectores automotriz, siderúrgico, aluminio, minerales y pagos.
Qué está en juego para México
Un entendimiento que reduzca aranceles podría aliviar costos para fabricantes, estabilizar cadenas regionales y mejorar la confianza de inversionistas. También tendría impacto fiscal y político, porque el gobierno presentó esta semana su paquete económico para 2027 en un entorno de crecimiento moderado.
La comparación con los socios de México será clave. Si vehículos procedentes de Europa, Japón, Corea del Sur o Reino Unido enfrentan tasas inferiores, las plantas mexicanas pierden parte de la ventaja que les daba la integración norteamericana. A la vez, aceptar reglas de contenido más estrictas podría obligar a los fabricantes a reorganizar proveedores y procesos.
Por ahora no hay texto final. La señal verificable es una aceleración de contactos de alto nivel, incluida una reunión virtual entre Sheinbaum y el secretario de Comercio estadounidense, Howard Lutnick. Cualquier acuerdo deberá evaluarse por sus términos concretos, no solo por el anuncio político.
Fuentes
- Reuters: negociación comercial México-Estados Unidos.
- El País: revisión del T-MEC y acuerdos bilaterales.
- Gobierno de México: información oficial sobre el T-MEC.
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