Campo horizontal de caña de azúcar antes de la cosechaCampo de caña de azúcar. Foto: Wgbibar/Wikimedia Commons, CC BY-SA 3.0.

Las importaciones de azúcar en México se dispararon 1,542% en promedio mensual entre 2023 y 2025, pero el Gobierno federal aplazó hasta el 2 de noviembre uno de los permisos diseñados para vigilar su ingreso. La prórroga sólo cubre determinadas preparaciones alimenticias; otros seis grupos de mercancías ya están sujetos al nuevo control. La decisión importa porque la autoridad reconoce riesgos de elusión arancelaria y desplazamiento de la producción nacional.

Importaciones de azúcar: un salto de 2 mil a 35 mil toneladas

De acuerdo con datos oficiales citados por El Financiero, el promedio mensual de compras externas pasó de 2 mil 185 toneladas entre enero de 2019 y abril de 2023 a 35 mil 872 toneladas entre mayo de 2023 y diciembre de 2025. El incremento equivale a 1,542%.

La Secretaría de Economía atribuyó parte de ese crecimiento al ingreso de más de 100 mil toneladas anuales —principalmente desde Guatemala— declaradas como preparaciones o mezclas en las que el azúcar conserva el carácter esencial. Ese mecanismo puede permitir un tratamiento arancelario preferencial distinto al que correspondería al producto.

El problema ya había llevado al Gobierno a elevar en noviembre de 2025 los aranceles de varios tipos de azúcar hasta 156%, y a 210.44% en ciertas presentaciones líquidas refinadas. Sin embargo, el aumento de gravámenes no resolvió por sí solo la necesidad de identificar con precisión el volumen, origen y composición de las mercancías.

El permiso se aplaza para una fracción, no para todas

La prórroga se limita a la fracción arancelaria 2106.90.99, que incluye preparaciones alimenticias constituidas esencialmente por azúcar y sustancias secundarias. Para esas mercancías, el permiso previo estaba previsto desde el 28 de septiembre, pero comenzará a exigirse el 2 de noviembre. Durante la transición podrán entrar mediante la declaración de la excepción aplicable.

En cambio, desde el 28 de septiembre ya es obligatorio el permiso para otras seis fracciones que abarcan azúcar de remolacha, azúcar de caña, azúcares aromatizados o coloreados, refinados y azúcar líquida. La dependencia sostiene que el mes adicional busca facilitar el cumplimiento de importadores y evitar afectaciones operativas en las aduanas.

El acuerdo publicado en el Diario Oficial de la Federación señala que la medida pretende reforzar la trazabilidad y prevenir prácticas de elusión. También advierte que declarar de forma inexacta la descripción o clasificación puede configurar contrabando cuando se omiten contribuciones o cuotas.

La vigilancia debe demostrar resultados medibles

El aplazamiento deja a la Secretaría de Economía con la obligación de explicar, una vez que venza la prórroga, cuántos permisos fueron solicitados, qué volúmenes se autorizaron y si disminuyó el ingreso irregular. Sin esos datos, el control corre el riesgo de quedarse en un trámite sin evidencia pública sobre su eficacia.

La decisión también pone a prueba la coherencia de la política comercial. México evalúa aumentar compras a Estados Unidos ante la revisión del T-MEC, al tiempo que endurece la vigilancia de productos capaces de desplazar cadenas nacionales. El reto es distinguir entre comercio legítimo y mecanismos usados para evadir aranceles.

Para la agroindustria cañera, la trazabilidad puede proteger el mercado interno, pero no sustituye políticas de productividad, almacenamiento y comercialización. Programas como Ruta Logística MX muestran que el Gobierno busca mejorar capacidades de comercio exterior; en el caso del azúcar, ese esfuerzo deberá reflejarse en controles verificables y tiempos claros.

Por Enrique Muñoz

Enrique Muñoz es periodista y editor de Enrique Muñoz News. Su trabajo se enfoca en la cobertura de Tamaulipas, la política nacional y los acontecimientos de interés público en México. En este sitio publica noticias, entrevistas, análisis y opinión.