Vista aérea del Centro Médico Nacional Siglo XXI del IMSS en Ciudad de MéxicoVista aérea del Centro Médico Nacional Siglo XXI, punto de partida de la marcha del IMSS. Foto: ProtoplasmaKid / Wikimedia Commons / CC BY-SA 4.0. Imagen adaptada.

La marcha del IMSS reunió este martes 13 de octubre a trabajadores de la salud en Ciudad de México para exigir insumos, más personal y un aumento salarial mayor. Aunque Claudia Sheinbaum negó que exista una crisis, el Gobierno reconoció rezagos y el Instituto anunció revisiones en 277 hospitales. La respuesta oficial será medible sólo si cada compromiso obtiene fecha, responsable y resultado público.

Marcha del IMSS reclama insumos, plazas y salario

Médicos, enfermeras y personal administrativo partieron del Centro Médico Nacional Siglo XXI rumbo a las oficinas centrales del Instituto Mexicano del Seguro Social en Paseo de la Reforma. Los manifestantes rechazaron el aumento acordado por la dirigencia sindical: 2.9% directo al salario tabular y 3.9% en prestaciones, para un ajuste global de 6.8%.

El contingente pidió un incremento de 10% al sueldo base, cobertura de plazas vacantes, contratación de personal y abasto suficiente de medicamentos y material de curación. También denunció sobrecarga de trabajo, equipos que requieren mantenimiento y largas esperas que afectan tanto al personal como a los derechohabientes. La cobertura de Expansión Política confirmó que la movilización avanzó mientras clínicas y hospitales continuaron operando.

Las demandas profundizan una disputa que ya había provocado movilizaciones anteriores. En este sitio documentamos cómo la convocatoria nacional elevó la presión antes de la consulta salarial y cómo las protestas del IMSS colocaron el desabasto y las condiciones laborales en el centro del conflicto.

Sheinbaum niega crisis, pero admite rezagos

La presidenta Claudia Sheinbaum sostuvo que el sistema no atraviesa una crisis ni funciona de manera generalizada en malas condiciones. Al mismo tiempo, reconoció demandas legítimas: falta de medicamentos, trabajadores contratados desde la pandemia que siguen sin base y pendientes en las condiciones salariales y laborales.

La diferencia entre negar una crisis y aceptar carencias extendidas exige evidencia verificable. Los trabajadores no protestaron únicamente por una negociación económica; relacionaron la falta de personal e insumos con la calidad y oportunidad de la atención. El Gobierno deberá demostrar si los problemas son aislados o forman un patrón nacional, y publicar avances que permitan evaluar la solución.

El IMSS informó que los servicios de urgencias, hospitalización, terapia intensiva, partos y hemodiálisis permanecieron disponibles. También señaló que más de 400 mil trabajadores registraron asistencia. Su comunicado sobre la operación durante las protestas pidió mantener libres los accesos para ambulancias, pacientes con citas y cirugías programadas.

Revisión en 277 hospitales deberá producir resultados

Como respuesta, el director general Zoé Robledo anunció una estrategia de “escucha activa” en 277 hospitales de segundo y tercer nivel, donde laboran alrededor de 267 mil personas. Directivos y responsables estatales deberán recorrer servicios y recibir reportes sobre ocho asuntos: insumos, recetas, personal, equipo médico, mobiliario, instalaciones, condiciones laborales y organización interna.

El plan oficial del IMSS promete convertir cada petición en un compromiso con prioridad, fecha de cumplimiento y responsable identificado. Ese mecanismo puede ser útil, pero su credibilidad dependerá de que los registros, plazos y resultados sean públicos y no queden reducidos a reuniones internas sin seguimiento.

La consulta sindical sobre el aumento salarial se realizará el miércoles 14 de octubre en cerca de 670 centros de votación, con un padrón de 476 mil 260 trabajadores activos. El resultado resolverá si la base acepta el ajuste, pero no cerrará las exigencias relacionadas con medicamentos, personal e infraestructura.

La marcha del IMSS obligó a las autoridades a responder con una revisión de alcance nacional. El siguiente paso será comprobar cuántos compromisos se cumplen y en qué plazo. Sin esos datos, la “escucha activa” corre el riesgo de convertirse en una reacción administrativa a la protesta, sin una solución verificable para trabajadores y pacientes.

Fotografía de archivo: vista aérea del Centro Médico Nacional Siglo XXI del IMSS, punto de partida de la movilización. Foto: ProtoplasmaKid / Wikimedia Commons / CC BY-SA 4.0. Imagen adaptada.

Por Enrique Muñoz

Enrique Muñoz es periodista y editor de Enrique Muñoz News. Su trabajo se enfoca en la cobertura de Tamaulipas, la política nacional y los acontecimientos de interés público en México. En este sitio publica noticias, entrevistas, análisis y opinión.