Morena Jalisco reconoció este lunes 19 de octubre que militantes y legisladores de su movimiento participaron en la segunda marcha por agua limpia en Guadalajara. La admisión llegó después de que el partido negara haber organizado o convocado la movilización del domingo, que reunió a miles de personas y terminó con daños en comercios y edificios públicos. La contradicción obliga a distinguir entre presencia política, convocatoria institucional y responsabilidad por la violencia.
Morena Jalisco pasa del deslinde a admitir asistentes
El Comité Ejecutivo Estatal de Morena había difundido el 17 de octubre un comunicado en el que se deslindó de la marcha “Revocación de Lemus y Agua Limpia”. Afirmó que la propaganda circulada en redes utilizaba sin autorización su imagen y sus logotipos, y sostuvo que el partido no estaba organizando la protesta para evitar la politización de la demanda ciudadana.
Dos días después, la presidenta estatal, Erika Pérez García, reconoció que personas vinculadas al movimiento sí acudieron. Según la declaración recogida por Fuerza Informativa Azteca, defendió que lo hicieron como ciudadanos afectados y no por una convocatoria institucional. “El pertenecer a un movimiento no te quita tu derecho como ciudadano de participar y de manifestarte”, argumentó.
La explicación no prueba que Morena haya organizado los disturbios, pero sí matiza el deslinde inicial. La presencia de militantes o legisladores tampoco permite atribuirles automáticamente los actos del bloque encapuchado. El punto verificable es que el partido negó una convocatoria formal y después aceptó que integrantes de su estructura participaron a título personal.
La marcha por agua terminó entre petardos y daños
La movilización comenzó de manera pacífica en el Parque Rojo y avanzó hacia el centro de Guadalajara. De acuerdo con N+ Jalisco, desde los primeros minutos se registró el lanzamiento de petardos y un grupo de encapuchados causó daños en negocios. Manifestantes pidieron en varias ocasiones que esas personas se retiraran.
En la zona del Palacio de Gobierno, el Congreso estatal y el Poder Judicial, el grupo violento arrojó artefactos, incendió accesos y dañó mobiliario. La cobertura de UDGTV documentó que ciudadanos confrontaron a quienes provocaban destrozos e intentaron apartarlos. El gobierno estatal informó sobre cinco detenidos, seis establecimientos afectados y atención médica a seis civiles y dos policías.
El episodio profundizó el conflicto político alrededor de la crisis del agua en Guadalajara. Morena responsabiliza al gobierno de Pablo Lemus, de Movimiento Ciudadano, por la calidad del suministro; autoridades estatales y actores afines a MC han cuestionado la intervención partidista en las protestas.
La disputa partidista desplaza el reclamo ciudadano
El enfrentamiento narrativo ocurre después de una primera manifestación en la que se denunciaron abusos policiales. La CNDH abrió una investigación y la presidenta Claudia Sheinbaum pidió revisar las denuncias de tortura y uso excesivo de la fuerza. Esos antecedentes explican por qué la segunda marcha reunió observadores de derechos humanos y familias preocupadas por nuevas agresiones.
Sin embargo, los destrozos y la disputa sobre quién convocó amenazan con desplazar la exigencia principal: agua limpia y rendición de cuentas sobre el servicio. Morena Jalisco debe aclarar qué dirigentes y legisladores asistieron, si existió algún apoyo logístico y cómo se difundieron las convocatorias con su imagen. El gobierno estatal, por su parte, debe transparentar las detenciones, la actuación policial y las pruebas sobre los responsables materiales.
La investigación tendrá que separar responsabilidades individuales de acusaciones partidistas. Ni el deslinde de Morena resuelve por sí solo las dudas sobre la participación de sus cuadros, ni la presencia de militantes demuestra que el partido dirigiera al bloque violento. La respuesta pública exige documentos, videos completos y expedientes, no solamente señalamientos cruzados.
Imagen: Plaza de Armas de Guadalajara. Foto de Ponchomx / Wikimedia Commons, licencia CC BY-SA 3.0.







