La percepción de inseguridad urbana en México bajó a 58.1% en septiembre de 2026, informó el INEGI este 23 de octubre. El descenso frente a junio y al mismo mes de 2025 es estadísticamente significativo, pero el dato todavía significa que la mayoría de la población adulta considera inseguro vivir en su ciudad, con una brecha especialmente amplia para las mujeres.
La Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) pasó de 59.8% en junio a 58.1% en septiembre; un año antes estaba en 63%. El secretario de Seguridad federal, Omar García Harfuch, destacó que se trata del nivel más bajo desde que comenzó la medición en 2013, según reportó Excélsior. La mejora es verificable, aunque no elimina los focos rojos locales ni la distancia entre el balance oficial y la experiencia cotidiana.
Percepción de inseguridad mantiene brechas por sexo y ciudad
El promedio nacional oculta diferencias marcadas. El 64.2% de las mujeres dijo sentirse insegura en su ciudad, frente a 50.6% de los hombres. En los cajeros automáticos ubicados en la vía pública, la proporción subió a 75.9% para las mujeres y fue de 60.5% para los hombres; en la calle, alcanzó 67.6% y 54.8%, respectivamente.
También hubo trayectorias opuestas entre ciudades. Hermosillo pasó de 43.2% a 53.2%; Lázaro Cárdenas, de 33% a 42.3%; y Ciudad Victoria, de 47.5% a 56.5%. Los tres aumentos fueron estadísticamente significativos. En cambio, San Francisco de Campeche bajó de 65.9% a 49.6%, Tlalnepantla de 73.1% a 59.3% y Ciudad Obregón de 82.4% a 69.8%.
La ENSU también muestra contrastes extremos. Irapuato registró 90.5% de percepción de inseguridad; Chilpancingo, 86.9%; y Mazatlán, 85.8%. Del otro lado, San Pedro Garza García reportó 5.8%, Benito Juárez 13.8% y Piedras Negras y San Nicolás de los Garza 14.3% cada una.
La baja nacional no resuelve el déficit de confianza local
El informe ayuda a poner en contexto la narrativa federal sobre la reducción de homicidios. Este medio documentó que el Gobierno reportó una caída de 52% en el promedio diario de homicidios, pero siete entidades todavía concentraban la mitad de los casos. La percepción de inseguridad no mide delitos denunciados ni homicidios: mide temor y experiencia urbana, por lo que ambas series pueden mejorar a ritmos distintos.
La propia encuesta aporta un indicador de rendición de cuentas: sólo 30.7% consideró que el gobierno de su ciudad era muy o algo efectivo para resolver los principales problemas. La policía preventiva municipal recibió 50.9% de valoración positiva; la estatal, 55.7%; y la Guardia Nacional, 73.5%. La diferencia sugiere que el eslabón local sigue siendo el más débil ante la ciudadanía.
Qué debe aclarar el Gobierno sobre la mejora
El descenso nacional es una señal favorable, pero exige explicaciones más precisas sobre qué políticas funcionaron y en qué territorios. La ENSU detectó reducciones trimestrales significativas en diez ciudades y aumentos en seis. Presentar únicamente el promedio nacional podría ocultar deterioros como los de Hermosillo, Lázaro Cárdenas y Ciudad Victoria.
También importa comparar metodologías. Una revisión previa de este medio señaló que la caída de homicidios difundida por Harfuch incorporó una nueva metodología, por lo que las series oficiales deben publicarse con anexos y desgloses comparables. En el caso de la ENSU, el INEGI levantó 27 mil 300 viviendas en 91 áreas urbanas entre el 21 de agosto y el 11 de septiembre.
La conclusión es doble: la percepción de inseguridad mejoró de forma significativa y alcanzó su nivel más bajo en la serie, pero 58.1% continúa siendo una mayoría. Convertir la tendencia en seguridad cotidiana requiere resultados sostenidos, una reducción de las brechas entre ciudades y mujeres y hombres, y evidencia pública sobre la eficacia de policías, fiscalías y gobiernos locales.







