Enrique Muñoz, periodista y columnista

Columna de Enrique Muñoz

Donald Trump volvió a meter el dedo donde más le duele al gobierno mexicano.

En un documento enviado al Congreso de Estados Unidos reconoció algunos avances de México contra el narcotráfico, pero agregó algo bastante menos cómodo: exigió mayor transparencia y acciones para investigar, detener y procesar a funcionarios públicos vinculados con organizaciones criminales.

Claudia Sheinbaum respondió desde Palacio Nacional:

“Sabemos cuáles son los problemas de México y actuamos”.

Ajá.

Entonces hablemos de Rubén Rocha Moya.

Claudia Sheinbaum, Rubén Rocha Moya y Donald Trump en una ilustración editorial sobre el caso Sinaloa
Ilustración editorial sobre la tensión política entre México y Estados Unidos por el caso Rocha Moya. Imagen elaborada para Enrique Muñoz News.

El gobernador con licencia de Sinaloa fue acusado formalmente en Estados Unidos junto con otros funcionarios y exfuncionarios. La Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York sostiene que habría colaborado con Los Chapitos, facción del Cártel de Sinaloa, mediante un esquema de protección política y policial a cambio de sobornos y apoyo electoral.

Rocha lo niega y tiene derecho a defenderse.

Pero cuatro meses después de que Estados Unidos solicitara su detención con fines de extradición, sigue libre en México.

Ahí es donde el discurso de soberanía empieza a parecer una magnífica cortina.

Sheinbaum sostiene que Washington no ha entregado las pruebas adicionales que México considera necesarias. Estados Unidos responde que, tratándose de una solicitud urgente de detención con fines de extradición, no tiene obligación de entregar más en esta etapa.

Y mientras ambos gobiernos discuten procedimientos, Rocha está aquí.

Libre.

La ironía es extraordinaria.

Trump le dice a México: investiguen a sus funcionarios vinculados con el narco.

Sheinbaum responde: nosotros sabemos perfectamente cuáles son nuestros problemas.

Pues qué alivio.

El inconveniente es que conocer un problema no equivale a resolverlo.

Sinaloa lleva dos años pagando una factura brutal por la guerra criminal: muertos, desaparecidos, negocios cerrados, empleos perdidos y familias que modificaron su vida por miedo.

Y en medio de esa tragedia aparece un gobernador de Morena acusado por fiscales estadounidenses de colaborar precisamente con una de las facciones que han convertido al estado en campo de batalla.

Pero la discusión oficial vuelve a ser sobre soberanía.

Qué conveniente.

La soberanía sirve para enfrentar a Trump.

Lo que todavía no parece servir es para enfrentar con la misma contundencia a los presuntos narcopolíticos dentro de México.

Nadie está pidiendo que se condene a Rocha sin juicio.

Se está pidiendo algo mucho más elemental: que las acusaciones de semejante gravedad produzcan respuestas institucionales a la altura.

Porque cuando Estados Unidos acusa a un gobernador mexicano, no basta con envolverse en la bandera y gritar injerencia.

Hay que investigar.

Hay que transparentar.

Hay que explicar.

Y, si existen elementos suficientes, hay que actuar.

Sheinbaum dice que lo están haciendo.

Trump dice que no es suficiente.

Rocha Moya sigue libre.

Y los sinaloenses continúan poniendo los muertos.

Quizá el verdadero problema de soberanía no sea que Washington exija respuestas.

Quizá sea que México necesite que Washington se las exija.


Fuentes consultadas: determinación de Estados Unidos sobre narcotráfico; respuesta de Claudia Sheinbaum; situación jurídica de Rubén Rocha Moya.

Las opiniones expresadas en esta columna pertenecen a su autor.

Por Enrique Muñoz

Enrique Muñoz es periodista y editor de Enrique Muñoz News. Su trabajo se enfoca en la cobertura de Tamaulipas, la política nacional y los acontecimientos de interés público en México. En este sitio publica noticias, entrevistas, análisis y opinión.

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