NUEVA YORK. — El precio internacional del petróleo se acercó a 100 dólares por barril este martes 8 de septiembre y reavivó las preocupaciones por la inflación, mientras las principales bolsas de Estados Unidos y Europa operaron con pérdidas.

El crudo Brent avanzó 1.32% hasta 98.28 dólares por barril, su nivel más alto en seis semanas. El West Texas Intermediate subió 2.11% y se ubicó en 93.40 dólares, después de nuevos ataques contra instalaciones energéticas y ciudades de Arabia Saudita.
Durante la primera hora de operaciones tras el fin de semana largo, el promedio industrial Dow Jones cayó 1.21%, el S&P 500 retrocedió 0.49% y el Nasdaq perdió 0.52%. En Europa, el índice STOXX 600 bajó alrededor de 0.2%.
La energía vuelve a alimentar la inflación
El encarecimiento del crudo eleva los costos de transporte, producción y electricidad, y puede trasladarse a los precios que pagan consumidores y empresas. Ese riesgo complica las decisiones de los bancos centrales, que buscan controlar la inflación sin frenar bruscamente la economía.
Los mercados anticipan que el Banco Central Europeo podría subir su tasa en un cuarto de punto esta semana. En Estados Unidos, los inversionistas esperan el dato de inflación del viernes para ajustar sus apuestas sobre la próxima decisión de la Reserva Federal.
El rendimiento de los bonos del Tesoro estadounidense a 10 años se ubicó cerca de 4.8%, un nivel elevado que reduce el atractivo relativo de las acciones y encarece el financiamiento.
Yen y cobre también registran movimientos fuertes
El yen japonés acumuló una apreciación cercana a 4% en una semana, su mayor avance desde julio de 2024. El movimiento obliga a deshacer operaciones financiadas con la moneda japonesa y puede aumentar la volatilidad en distintos mercados.
El cobre, por su parte, alcanzó un máximo histórico de 14 mil 736 dólares por tonelada ante una oferta más ajustada y la expectativa de posibles aranceles estadounidenses.
La evolución del conflicto en Medio Oriente seguirá siendo el principal factor para el petróleo. Una interrupción prolongada de instalaciones o rutas marítimas podría mantener la presión sobre la energía, la inflación y las tasas de interés.
Fuente: Reuters, 8 de septiembre de 2026.






