México reduce en 50 mil millones de pesos su gasto climático propuesto para 2027. El anexo transversal para adaptación y mitigación del cambio climático baja de alrededor de 210 mil millones de pesos en 2026 a 160 mil millones en el proyecto entregado por Hacienda al Congreso.
La cifra aún no es definitiva. La Cámara de Diputados debe discutir y aprobar el Presupuesto de Egresos de la Federación, por lo que las asignaciones pueden modificarse durante el proceso legislativo. La comparación, sin embargo, muestra una reducción nominal cercana a 24% frente al monto vigente.
Qué incluye el anexo climático
Los anexos transversales agrupan programas de distintas dependencias que comparten un objetivo. No representan una secretaría o fondo único y tampoco todo el dinero identificado se destina exclusivamente a reducir emisiones. Cada dependencia clasifica la porción de sus programas que considera vinculada con adaptación o mitigación.
Para 2027, cerca de 60% del anexo se concentra en tres grupos: alrededor de 54 mil millones para proyectos ferroviarios, 40 mil millones para Sembrando Vida y 10 mil millones para actividades de Petróleos Mexicanos. La composición ha abierto un debate sobre qué gastos deben contabilizarse como climáticos y con qué metodología debe medirse su impacto.
Los trenes pueden reducir emisiones cuando sustituyen viajes por carretera o avión, pero su beneficio depende de la demanda, la fuente de energía, la construcción y la operación. Sembrando Vida busca apoyar la producción agroforestal, aunque sus resultados ambientales deben evaluarse con datos de supervivencia de árboles y cambios de uso de suelo. En el caso de Pemex, la inclusión exige distinguir entre inversiones de reducción de emisiones y gasto asociado a infraestructura de hidrocarburos.
Semarnat aumenta su participación
Mientras el monto total baja, la aportación atribuida a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales pasa de unos 7 mil millones de pesos en 2026 a 49 mil millones en el proyecto de 2027. La mayor parte está vinculada con agua potable, alcantarillado, saneamiento, operación hídrica e infraestructura hidroagrícola.
Ese incremento refleja la prioridad concedida a la gestión del agua, una de las áreas más expuestas a sequías, inundaciones y deterioro de infraestructura. No obstante, un mayor presupuesto etiquetado no garantiza por sí solo resultados: la evaluación deberá considerar obras terminadas, cobertura, reducción de pérdidas y capacidad de adaptación de comunidades.
El Congreso tendrá la última palabra
El paquete económico proyecta crecimiento de hasta 2.5% para 2027 y una reducción del déficit, como se explicó en el análisis previo de las previsiones económicas de México para 2027. El gasto climático compite, dentro del mismo marco fiscal, con pensiones, salud, educación, seguridad e infraestructura.
La discusión legislativa deberá resolver dos preguntas distintas: cuánto dinero se asigna a la política climática y qué tan rigurosa es la clasificación del anexo. La segunda importa porque un presupuesto puede crecer en papel sin que aumenten en la misma proporción las acciones directamente vinculadas con reducción de emisiones o protección de población vulnerable.
El recorte también ocurre en un contexto internacional de mayores pérdidas económicas por eventos extremos. La ONU ha advertido que el cambio climático ya afecta la seguridad económica, una presión que no se limita a Europa y que obliga a México a medir con claridad el rendimiento de cada peso etiquetado.
Fuentes consultadas
- Secretaría de Hacienda, paquete económico y finanzas públicas.
- EL PAÍS, análisis del anexo climático.
- Reuters, panorama del proyecto presupuestario.






