Publicado: 13 de septiembre de 2026
El nuevo plan petrolero de México abre paso a proyectos privados con Pemex y contempla recursos no convencionales hasta 2039. La estrategia publicada por la Secretaría de Energía redefine la planeación del sector, fija metas de producción y reconoce que la empresa estatal requerirá capital, tecnología e infraestructura adicional.
El Plan de Desarrollo del Sector Hidrocarburos 2025-2039 es un instrumento vinculante derivado de la Ley del Sector Hidrocarburos. Su alcance va más allá de una proyección: debe orientar asignaciones, contratos, procesamiento, transporte, almacenamiento y expansión del sistema de gas natural.
Proyectos mixtos y un cambio frente al sexenio anterior
El documento incorpora 21 proyectos mixtos en los que Pemex puede asociarse con empresas privadas. El modelo conserva el control estatal sobre los recursos, pero acepta participación privada para compartir riesgos financieros y técnicos. En la práctica, supone una diferencia frente a la política del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, que privilegió la ejecución directa de Pemex.
La decisión responde a límites concretos: declinación de campos maduros, deuda de proveedores, necesidad de gas y altos costos de exploración. Si los contratos se diseñan con transparencia y reparto claro de riesgos, pueden acelerar inversión. Si carecen de competencia, supervisión y publicación de resultados, pueden trasladar pérdidas al Estado sin garantizar producción.
El punto más controvertido: recursos no convencionales
El plan también considera la evaluación de hidrocarburos no convencionales, categoría asociada al uso de fractura hidráulica o fracking. La técnica puede elevar la extracción de gas y petróleo atrapados en formaciones de baja permeabilidad, pero requiere grandes volúmenes de agua y controles estrictos por posibles filtraciones, emisiones y afectaciones locales.
La inclusión no equivale a una autorización automática de cada pozo. Los proyectos deberán cumplir reglas ambientales, permisos, consulta cuando corresponda y disponibilidad hídrica. El debate será especialmente sensible en regiones con estrés de agua y en comunidades que exigen información previa sobre químicos, manejo de residuos y riesgos sísmicos.
La política petrolera también deberá responder a incidentes operativos. Este medio informó recientemente que Pemex contuvo una fuga de crudo frente a Campeche, un recordatorio de que expandir infraestructura exige mantenimiento y capacidad de respuesta. Además, el respaldo fiscal a la empresa compite con otras prioridades del presupuesto federal.
Gas, refinación y transición energética
La estrategia prevé ampliar gasoductos y reforzar el Sistema Nacional de Refinación. México importa una parte importante del gas que consume, sobre todo desde Estados Unidos, de modo que aumentar almacenamiento y rutas puede reducir vulnerabilidades. No obstante, más infraestructura fósil de larga vida puede dificultar metas climáticas si desplaza inversión en redes eléctricas y renovables.
El resultado dependerá de tres pruebas: producción efectiva y no sólo proyectada; contratos públicos con rendición de cuentas; y una evaluación ambiental capaz de negar proyectos cuando los costos superen los beneficios. El plan fija una ruta de 15 años, pero su legitimidad se medirá en decisiones concretas y datos verificables.
Fuentes
- Diario Oficial: Plan de Desarrollo del Sector Hidrocarburos
- Cámara de Diputados: Ley del Sector Hidrocarburos
- EL PAÍS: análisis de la nueva política de hidrocarburos







