La caída en la producción de combustibles de Petróleos Mexicanos elevó la presión sobre el sistema nacional de refinación y obligó a incrementar importaciones de gasolina y diésel, de acuerdo con datos y testimonios recopilados por Reuters.

La información señala que durante el segundo trimestre la producción de diésel se redujo 11%, mientras que la de gasolina bajó 13%. El retroceso contrasta con el objetivo oficial de disminuir la dependencia de combustibles importados y avanzar hacia la autosuficiencia energética.
La presidenta Claudia Sheinbaum habría reclamado a altos funcionarios de energía y finanzas por el deterioro de los indicadores durante una reunión realizada en julio. Tras ese encuentro, autoridades establecieron revisiones semanales de desempeño.
El reporte también menciona problemas de mantenimiento, accidentes, interrupciones operativas y falta de personal especializado. Entre las instalaciones bajo observación se encuentra la refinería Olmeca, en Dos Bocas, que aún no opera de manera sostenida a su capacidad máxima.
Importaciones y apoyo financiero
El menor procesamiento nacional coincidió con precios internacionales elevados, lo que encareció las compras de combustibles en el exterior. La situación añade presión a las finanzas de Pemex, una empresa que mantiene una deuda considerable y depende de apoyos presupuestales.
El Paquete Económico 2027 contempla una transferencia federal de 81,100 millones de pesos para la petrolera, cifra menor a la de 2026, pero todavía necesaria para atender compromisos de deuda y necesidades operativas.
Especialistas citados por medios internacionales advierten que recuperar la capacidad del sistema de refinación requerirá inversiones constantes en mantenimiento, seguridad industrial y capacitación. El Gobierno sostiene que Pemex avanza hacia una operación más sostenible, aunque los resultados de producción siguen por debajo de las metas.
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