El expresidente Felipe Calderón acusó este miércoles a Morena de debilitar la democracia mexicana y advirtió sobre un riesgo de “captura del Estado” por el crimen organizado durante el Foro América Libre en Ciudad de México. Claudia Sheinbaum respondió recordando el caso García Luna y el aumento de homicidios durante su sexenio, sin abordar de fondo todas sus críticas institucionales.
Calderón acusa a Morena ante el Foro América Libre
Calderón reapareció en un acto político nacional el 30 de septiembre durante la cuarta edición del Foro América Libre, encuentro promovido por organizaciones y partidos conservadores de América Latina. En su intervención sostuvo que México avanza hacia una “nueva versión de la dictadura perfecta”, con un partido hegemónico, autoridades electorales sometidas y un Poder Judicial debilitado.
De acuerdo con la información de EFE, el exmandatario también afirmó que el Gobierno trata a la oposición como adversario principal mientras el crimen organizado gana influencia. Calderón reconoció que Morena llegó al poder mediante elecciones, pero acusó al oficialismo de modificar las reglas para dificultar la alternancia.
Son señalamientos políticos graves, no conclusiones judiciales. Calderón no presentó durante su discurso una sentencia o un expediente que demuestre una captura general del Estado. Sí existen debates verificables sobre concentración de poder, sobrerrepresentación legislativa y los efectos de la reforma judicial, como muestra la reciente decisión de la Corte sobre candidaturas vinculadas al crimen, pero convertir esos riesgos en hechos consumados requiere pruebas.
Sheinbaum responde con el expediente de García Luna
La presidenta Claudia Sheinbaum reaccionó con ironía antes del foro. Cuestionó que Calderón hablara de democracia y sugirió que explicara el caso de Genaro García Luna, su secretario de Seguridad Pública, así como el crecimiento de los homicidios durante el sexenio 2006-2012. La cobertura de Animal Político recogió la respuesta presidencial y su defensa de la libertad de expresión.
El antecedente de García Luna es comprobable. El Departamento de Justicia de Estados Unidos informó que fue condenado a 460 meses de prisión y a pagar una multa de dos millones de dólares, después de que un jurado lo declarara culpable de colaborar con el Cártel de Sinaloa y recibir sobornos.
Ese expediente afecta la credibilidad del legado de seguridad de Calderón y obliga al expresidente a responder por las decisiones políticas de su gobierno. Sin embargo, invocar a García Luna tampoco contesta por sí solo las preguntas actuales sobre independencia electoral, equilibrio entre poderes o controles al partido gobernante. La rendición de cuentas debe aplicarse al pasado y al presente.
Las advertencias llegan rumbo a las elecciones de 2027
El mensaje de Calderón coincide con el arranque del proceso electoral de 2027 y con tensiones internas en Morena. La disputa ya se hizo visible cuando el PT abrió la puerta a Andrea Chávez en Chihuahua, después de que la dirigencia morenista eligiera a otro perfil para la gubernatura.
También aparece en un momento de presión internacional sobre figuras del oficialismo. La Presidencia tuvo que responder este mismo día a un reporte sobre Andy López Beltrán y revisiones preliminares en Estados Unidos. En ambos casos, la discusión pública mezcla acusaciones, intereses electorales y exigencias de información institucional.
El debate exige datos, no sólo descalificaciones
La acusación de autoritarismo formulada por Calderón debe contrastarse con indicadores concretos: autonomía efectiva de las autoridades, condiciones de competencia, cumplimiento de sentencias, libertad de prensa y capacidad del Estado para investigar redes criminales sin importar su afiliación política.
La respuesta de Sheinbaum, centrada en desacreditar al mensajero, señala contradicciones reales del expresidente, pero deja sin resolver parte del cuestionamiento institucional. Calderón, por su lado, debe sostener sus advertencias con evidencia y asumir el balance de una estrategia de seguridad marcada por la violencia y por la condena de su principal responsable operativo.
En una democracia, ni el historial del crítico vuelve falsas todas sus alertas ni la legitimidad electoral concede un cheque en blanco al Gobierno. El examen público debe recaer sobre resultados, documentos y responsabilidades comprobables, no sobre etiquetas partidistas.
Foto de archivo: World Economic Forum/Monika Flueckiger, vía Wikimedia Commons, licencia CC BY-SA 2.0. Imagen recortada y adaptada a formato 16:9.







