El Gobierno de Tamaulipas sostiene que la reforma al sistema de pensiones del estado permitirá al IPSSET cubrir sus obligaciones hasta 2051. La proyección, reiterada esta semana por la Secretaría de Administración, se apoya en mayores aportaciones públicas y laborales, una base salarial ampliada y reglas diferenciadas para nuevos ingresos. El horizonte ofrece estabilidad, aunque dependerá del cumplimiento financiero y de revisiones actuariales periódicas.
La secretaria de Administración, Luisa Eugenia Manautou Galván, explicó que la reforma busca fortalecer el fondo para evitar que, en los próximos años, el presupuesto estatal tenga que cubrir faltantes extraordinarios. La funcionaria señaló que los ajustes se aplican de manera gradual para reducir el impacto inmediato sobre el ingreso de los trabajadores.
Pensiones estatales en Tamaulipas: qué cambió
La reforma a la Ley del Instituto de Previsión y Seguridad Social del Estado de Tamaulipas (IPSSET) entró en vigor el 1 de enero de 2026. Entre sus cambios centrales está la ampliación del salario base de cotización: además del sueldo, se incorporan prestaciones como despensa, quinquenio, compensaciones y gratificaciones.
Para el personal en activo, la aportación sobre esos conceptos comienza de forma gradual y llegará a 10.5% en cinco años. La aportación patronal del Gobierno estatal aumentará hasta 27% e incluirá el aguinaldo. En el caso de quienes ingresaron al servicio público a partir de 2026, las nuevas tasas se aplican desde su contratación.
El gobernador Américo Villarreal presentó la reforma como una medida preventiva para evitar el deterioro del fondo. De acuerdo con el comunicado oficial del Gobierno de Tamaulipas, el modelo fue trabajado durante más de un año con representantes sindicales. El SUTSPET y la Sección 30 del SNTE respaldaron los cambios, según la versión gubernamental.
Reservas mayores y reglas para nuevas generaciones
Antes de la reforma, el Ejecutivo reportó que las reservas líquidas del fondo habían crecido 37.1%, al pasar de 961 millones a 1,318 millones de pesos. Ese avance amplió el margen inmediato, pero el propio gobierno reconoció que no sustituía un cambio estructural.
La legislación mantiene los derechos adquiridos de quienes ya estaban en servicio, incluidos los años de cotización y la edad de retiro establecidos bajo las reglas anteriores. Para el personal de nuevo ingreso, fija la edad de pensión en 65 años y establece un salario regulador calculado con el promedio de los últimos diez años. También conserva el tope de pensión en diez salarios mínimos mensuales.
Los detalles de aportaciones y transición fueron publicados también por Hoy Tamaulipas. La actualización se suma a otros proyectos estatales de largo plazo, como la planeación de obra pública para 2027 y el balance de cuatro años de la administración de Américo Villarreal.
Una proyección favorable que exige seguimiento
El horizonte de 2051 es una proyección actuarial y no elimina los riesgos del sistema. Dependerá de que las dependencias estatales cubran puntualmente sus cuotas, de la evolución de salarios y plazas, del número de jubilaciones, de los rendimientos de las reservas y de la disciplina presupuestaria durante varias administraciones.
Una revisión de Elefante Blanco recoge la declaración de Manautou Galván de que el fondo puede cumplir sus obligaciones durante los próximos 25 años. La misma funcionaria admitió que, al llegar a ese horizonte, corresponderá a futuras administraciones revisar las condiciones y decidir nuevos ajustes.
El resultado es favorable frente al escenario de corto plazo que enfrentaba el IPSSET: el estado ganó tiempo y distribuyó el costo entre gobierno y trabajadores mediante una transición. Para sostener esa confianza, el reto será publicar periódicamente los estudios actuariales, el estado de las reservas, los rendimientos y el cumplimiento de aportaciones. La viabilidad hasta 2051 debe medirse cada año con datos verificables, no sólo con la promesa inicial.
Foto: Gobierno de Tamaulipas, difundida por NotiGape.







