Banco de México confirmó que Directo a México dejará de operar el 20 de noviembre de 2026, después de que la Reserva Federal de Estados Unidos decidió discontinuar ese servicio de transferencias transfronterizas. El cierre importa menos por su peso en el mercado de remesas —muy reducido— que por los usuarios específicos, principalmente receptores de pensiones estadounidenses, que deberán migrar a otras vías de pago.
El cierre de Directo a México será el 20 de noviembre
El banco central informó el 2 de octubre que las operaciones continuarán con normalidad hasta la fecha de cierre y que todas las transferencias enviadas dentro de ese plazo serán procesadas y liquidadas. De acuerdo con el aviso oficial de Banco de México, la decisión deriva de una notificación de los bancos de la Reserva Federal, que optaron por descontinuar el servicio.
Banxico señaló que coordinará con la Fed un cierre “ordenado, seguro y eficiente”. No obstante, el comunicado público no detalló qué mecanismo sustituirá el corredor ni cómo se informará de manera individual a quienes reciben pagos recurrentes. Esa precisión será relevante porque el programa no sólo funcionaba como una opción comercial para enviar dinero: su flujo predominante correspondía a pagos de pensiones del Gobierno de Estados Unidos.
Directo a México conectaba cuentas de instituciones financieras participantes en Estados Unidos con cuentas bancarias en México. Entre sus ventajas figuraba un tipo de cambio calculado con referencia al FIX de Banxico, menos una comisión de 0.21%, según la descripción institucional del servicio.
Las cifras muestran un canal pequeño frente a las remesas
El impacto agregado del cierre parece acotado. Las estadísticas de Banxico registraron en julio de 2026 sólo 669 operaciones mediante Directo a México, por un importe de 2.24 millones de dólares. En el mismo mes, México recibió 5 mil 570 millones de dólares en remesas a través de más de 13 millones de operaciones.
Es decir, el programa representó una fracción mínima del mercado total. Esa comparación evita confundir su cierre con una interrupción general de las remesas, que se realizan casi por completo mediante otros canales electrónicos. Entre enero y agosto de 2026, las remesas sumaron 41 mil 802 millones de dólares, 2.2% más que en igual periodo de 2025, aunque en agosto cayeron 3.6% anual.
El episodio ocurre además en un momento de mayor sensibilidad financiera. El peso ha mostrado volatilidad frente al dólar, como documentó este medio al informar que Banxico descartó presiones adicionales, mientras organismos internacionales han pedido atención a las finanzas públicas y la trayectoria de la deuda mexicana.
La tarea pendiente es proteger a los usuarios recurrentes
Que el volumen sea pequeño no elimina el costo de transición para los beneficiarios. Quienes reciben una pensión u otro pago periódico deberán confirmar con la institución emisora qué alternativa utilizará después del 20 de noviembre, así como revisar comisiones, tipo de cambio, tiempos de depósito y requisitos de cuenta.
El cierre de Directo a México no implica que se detengan las remesas entre ambos países ni modifica por sí mismo la relación entre Banxico y la Reserva Federal. Sin embargo, sí exige información clara antes de la fecha límite. La prueba para ambas autoridades será que ningún pago recurrente quede en tránsito y que los usuarios conozcan con anticipación la ruta que reemplazará al programa.







