Fachada de la Embajada de México en Lima, Perú, con la bandera mexicanaEmbajada de México en Lima, Perú. Foto: Embajada de México en Perú / Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0.

México y Perú dieron un paso concreto para normalizar su relación diplomática: el Senado ratificó por unanimidad a Lydia Antonio de la Garza como embajadora en Lima. La designación reabre la representación política después de años de choques, pero el plan público aún no fija fechas, metas comerciales ni mecanismos para medir la reconstrucción de la confianza bilateral.

México y Perú reactivan su representación diplomática

El pleno del Senado aprobó el nombramiento con 101 votos y la diplomática rindió protesta después de exponer su programa ante la Comisión de Relaciones Exteriores. La Secretaría de Relaciones Exteriores había enviado la propuesta por instrucción de la presidenta Claudia Sheinbaum, como parte del restablecimiento de los vínculos entre ambos países.

Antonio de la Garza pertenece al Servicio Exterior Mexicano y acumula más de 25 años en el servicio público. Actualmente se desempeña como directora ejecutiva del Instituto de Mexicanas y Mexicanos en el Exterior. También trabajó en la Secretaría de Economía, donde supervisó acuerdos comerciales con más de 50 países y participó en las negociaciones institucionales para la entrada en vigor del T-MEC.

De acuerdo con la cobertura de La Jornada, la ratificación fue unánime. Ese consenso contrasta con la polarización que acompañó el deterioro de la relación y elimina, al menos en el Senado, un obstáculo político para reabrir plenamente la embajada.

La crisis diplomática dejó casi nueve meses sin embajador

Los desencuentros comenzaron tras la destitución y encarcelamiento del expresidente peruano Pedro Castillo en diciembre de 2022. México cuestionó el proceso político en ese país y otorgó asilo a familiares de Castillo; después amplió su respaldo a personas vinculadas con su gobierno. La tensión escaló hasta la ruptura formal de relaciones a finales de 2025.

El cambio de gobierno en Perú abrió una salida. Las cancillerías anunciaron el 7 de agosto de 2026 la reanudación de relaciones, luego de casi nueve meses de ruptura formal y cerca de cuatro años de confrontaciones. El País describió el nombramiento como la pieza destinada a hacer efectivo ese deshielo.

La reapertura ocurre mientras el Gobierno de Sheinbaum enfrenta otros expedientes de rendición de cuentas, entre ellos las denuncias de tortura tras una protesta en Jalisco y las dudas sobre el alcance de nuevas leyes, como la legislación catastral aprobada sin recursos definidos. En política exterior, la prueba será evitar que la normalización quede reducida a un nombramiento.

El plan ofrece objetivos, pero no plazos verificables

La nueva embajadora planteó recuperar el diálogo político, reactivar mecanismos de cooperación y fortalecer intercambios económicos, educativos, culturales y consulares. Son prioridades amplias, pero los comunicados de la SRE y la información difundida tras la comparecencia no detallan un calendario, indicadores de avance ni reuniones bilaterales ya acordadas.

Tampoco se ha informado cuándo quedarán plenamente restablecidos todos los mecanismos suspendidos durante la crisis ni qué asuntos recibirán atención primero. La protección consular, el comercio, la Alianza del Pacífico y la cooperación regional ofrecen áreas concretas para evaluar resultados, pero requieren compromisos públicos y seguimiento.

La ratificación resuelve la vacante diplomática y manda una señal de distensión. El siguiente paso corresponde a ambos gobiernos: convertir el acuerdo político en una agenda verificable y explicar periódicamente qué se recuperó después de la ruptura, qué asuntos permanecen pendientes y cómo beneficiará la reconciliación a ciudadanos y empresas de México y Perú.

Por Enrique Muñoz

Enrique Muñoz es periodista y editor de Enrique Muñoz News. Su trabajo se enfoca en la cobertura de Tamaulipas, la política nacional y los acontecimientos de interés público en México. En este sitio publica noticias, entrevistas, análisis y opinión.