La Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana puso en marcha la Academia del CNI, una institución de educación superior para formar personal en inteligencia civil, seguridad nacional y seguridad pública. El acuerdo entró en vigor este 17 de octubre, pero no identifica a su director, no publica fechas de admisión ni planes de estudio y ordena iniciar operaciones con los recursos ya asignados al Centro Nacional de Inteligencia.
La Academia del CNI sustituye a una escuela previa
El acuerdo publicado en el Diario Oficial de la Federación el 16 de octubre modifica la estructura de la antigua Escuela de Inteligencia para la Seguridad Nacional. No se trata, por tanto, de una institución creada desde cero: el Gobierno cambia su denominación a Academia del Centro Nacional de Inteligencia y amplía de forma expresa su misión para cubrir tanto seguridad nacional como seguridad pública.
La Academia podrá impartir programas de Técnico Superior Universitario, licenciatura y posgrados, incluidas especialidad, maestría y doctorado. Los planes de estudio deberán revisarse en coordinación con la Secretaría de Educación Pública. También tendrá atribuciones para desarrollar investigación, ofrecer capacitación, administrar una biblioteca especializada y expedir documentos académicos.
El cambio se apoya en la Ley del Sistema Nacional de Investigación e Inteligencia en Materia de Seguridad Pública, que obliga al CNI y al Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública a diseñar programas de capacitación y certificación. Esa formación debe incluir tecnologías de la información, ciberseguridad, metodología de investigación policial, sistemas de inteligencia y tratamiento de datos personales.
Director, matrícula y oferta académica siguen pendientes
El acuerdo asigna al titular del CNI la facultad de nombrar a la persona que dirigirá la Academia y al personal necesario. Sin embargo, el documento no informa quién ocupará la dirección, cuántas plazas existirán, qué requisitos deberán cumplir docentes y estudiantes ni cuándo abrirá una convocatoria. Tampoco publica una malla curricular, metas de matrícula o mecanismos de evaluación externa.
La falta de esos datos no invalida la institución, pero limita la posibilidad de medir su inicio. La formación de especialistas resulta especialmente relevante porque el Gobierno atribuye una parte central de su estrategia de seguridad al uso de inteligencia e investigación. En una comparecencia de Omar García Harfuch realizada a puerta cerrada, la SSPC presentó detenciones y aseguramientos como resultados de esa estrategia, mientras quedaron pendientes preguntas públicas sobre metodología y control institucional.
El propio acuerdo establece que la nueva Academia operará durante el ejercicio fiscal vigente con los recursos humanos, financieros y materiales ya asignados al CNI. Para los años siguientes, el Centro podrá solicitar a la Secretaría de Hacienda el presupuesto que considere necesario. El texto no fija una estimación de costo ni una fecha para presentar ese requerimiento.
Formación especializada también exige controles públicos
Profesionalizar a agentes y analistas puede mejorar la calidad de las investigaciones, reducir improvisaciones y establecer estándares comunes entre corporaciones. El reto será conciliar la reserva propia del trabajo de inteligencia con reglas verificables sobre selección, certificación, protección de datos y respeto a derechos humanos.
Ese equilibrio ya aparece en otros procesos en los que participa el CNI. La estrategia de seguridad electoral para 2027, por ejemplo, depende de intercambios de información entre autoridades, pero todavía carece de un mapa público de riesgos. También el balance sobre la caída oficial de homicidios y su nueva metodología ha mostrado la importancia de explicar cómo se producen y auditan los datos utilizados para evaluar al Gobierno.
La Jornada informó que la dirección y el personal dependerán de las decisiones internas del CNI. El siguiente paso debería ser publicar al menos la estructura académica, criterios de ingreso, calendario y presupuesto, sin revelar información operativa sensible. La Academia del CNI comenzará con una base legal y una oferta potencial amplia; demostrar su utilidad requerirá resultados educativos medibles y controles compatibles con la naturaleza reservada de la inteligencia.







