La Bolsa Mexicana de Valores cerró el viernes 16 de octubre con una ganancia semanal de 4.36%, su mejor desempeño desde marzo, aun cuando el peso mexicano terminó en 18.5045 por dólar y encadenó seis semanas de retrocesos. La divergencia refleja que las acciones locales recibieron compras selectivas, mientras el mercado cambiario sigue condicionado por las expectativas de tasas en México y Estados Unidos.
Bolsa Mexicana logra su mejor semana desde marzo
El S&P/BMV IPC, principal referencia del mercado accionario mexicano, avanzó 1.87% en la sesión del viernes y cerró en 68,929.72 puntos. Con ello acumuló un alza de 4.36% en la semana, la mayor desde el periodo del 23 al 27 de marzo, cuando había subido 4.52%, de acuerdo con el reporte de cierre de EL CEO basado en datos de la BMV.
El resultado fue llamativo porque ocurrió en una jornada negativa para Wall Street. El S&P 500 perdió 1.09%, el Nasdaq 2.15% y el Dow Jones 0.34%. En México, las compras se concentraron en algunas emisoras de gran peso dentro del índice. FEMSA encabezó las ganancias del IPC con un avance de 5.49%, mientras Orbia cayó 2.96%.
La composición importa: el S&P/BMV IPC mide a las acciones de mayor tamaño y liquidez listadas en la Bolsa Mexicana, por lo que el movimiento de unas cuantas compañías grandes puede influir de forma considerable en el resultado general. El repunte bursátil tampoco elimina las señales de debilidad en la economía real, como la reciente caída de los pedidos manufactureros.
El peso suma seis semanas de pérdidas
El mercado cambiario contó otra historia. El Banco de México reportó un cierre interbancario de 18.5045 pesos por dólar el 16 de octubre, frente a 18.4142 del día anterior. La variación equivale a una depreciación diaria cercana a 0.49%. El FIX determinado por el banco central fue de 18.4930.
Durante la semana, la moneda llegó a 18.6060 unidades, un nivel no visto desde noviembre de 2025. El peso retrocedió alrededor de 0.5% y extendió a seis semanas la racha negativa que ya había dejado cinco semanas consecutivas de pérdidas. La presión se relaciona con la posibilidad de que disminuya el diferencial entre las tasas de México y Estados Unidos.
Los mercados consideran que la Reserva Federal podría mantener una política más restrictiva o incluso volver a elevar su tasa antes de terminar el año. Al mismo tiempo, integrantes de la Junta de Gobierno de Banxico han mostrado disposición a recortar si la inflación mejora. Ese contraste reduce parte del atractivo relativo de los activos en pesos, un riesgo que ya se había advertido cuando la Fed apuntó a nuevas alzas con efectos sobre el crédito en México. La Jornada, con información de Reuters, señaló que esa expectativa fue el principal factor de la pérdida semanal.
Dos señales distintas para empresas y consumidores
Una bolsa al alza y una moneda a la baja no son necesariamente una contradicción. El índice bursátil refleja el precio de un grupo de empresas, algunas con ingresos en dólares o exposición internacional; el tipo de cambio, en cambio, responde con rapidez a tasas, flujos globales y percepción de riesgo.
Para empresas que importan maquinaria, insumos o mercancías, un peso más débil puede elevar costos si la depreciación se mantiene. También puede favorecer los ingresos en moneda nacional de exportadores que cobran en dólares. Para consumidores, el efecto suele aparecer con rezago en productos importados y eventualmente en la inflación, cuyo dato de septiembre ya había mostrado presiones sobre alimentos.
La próxima referencia será la inflación de la primera quincena de octubre. Ese dato ayudará a precisar si Banxico conserva margen para bajar la tasa o debe actuar con mayor cautela. La fortaleza semanal de la Bolsa Mexicana ofrece una señal favorable para las acciones, pero la sexta caída del peso confirma que el entorno financiero sigue dividido y sensible a las decisiones de política monetaria.







