Servidores Atlas SuperPoD exhibidos en la conferencia mundial de inteligencia artificial de ShangháiSistema de cómputo Atlas SuperPoD exhibido en la Conferencia Mundial de Inteligencia Artificial 2025, en Shanghái. Foto: Xuthoria / Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0. Imagen recortada a formato 16:9.

China propuso someter a prohibición o licencia la exportación de IA, biotecnología y tecnología solar, mientras activó un registro previo obligatorio para operaciones relacionadas. El plan abarca 40 tecnologías y estará en consulta pública hasta el 15 de noviembre. La medida importa porque amplía la competencia tecnológica con Estados Unidos y puede condicionar cómo empresas chinas despliegan modelos y sistemas avanzados en otros países.

Exportación de IA: qué pretende controlar China

El Ministerio de Comercio de China informó este 16 de octubre que busca incorporar 40 tecnologías a su catálogo de exportaciones prohibidas o restringidas. Del total, 23 corresponden a inteligencia artificial, cinco a biomedicina y 12 a energía solar.

La propuesta clasifica 14 tecnologías para una posible prohibición y 26 para un régimen de licencias. Entre las primeras aparece la generación y mutación autónoma de código malicioso mediante IA; entre las restringidas figura la búsqueda de vulnerabilidades asistida por algoritmos. También se incluyen modelos de gran escala, agentes, clústeres de cómputo, terapias celulares y genéticas, fabricación de polisilicio y tecnologías de celdas solares.

Aunque el catálogo definitivo todavía está en consulta, Pekín impuso desde la publicación del anuncio un registro temporal previo. Las empresas deberán informar al gobierno antes de transferir propiedad intelectual, autorizar su uso en el extranjero o permitir que el control efectivo de una tecnología pase a una entidad foránea. El registro alcanza operaciones iniciadas que aún no concluyen.

Los servicios de IA quedan fuera de parte del control

El alcance no equivale a un cierre general de la tecnología china. En una explicación oficial, el Ministerio de Comercio aseguró que la mayoría de las tecnologías de IA podrá seguir exportándose libremente y que el conocimiento ya difundido mediante código abierto o artículos académicos quedará fuera de la regulación.

China también distinguió entre transferir una tecnología y vender acceso a un servicio. Los modelos ofrecidos desde territorio chino mediante API, aplicaciones, páginas web o plataformas de software como servicio no serán considerados exportaciones de tecnología. En cambio, instalar en otro país un modelo incluido en la lista sí estará sujeto al control; algunos despliegues en nubes privadas de la propia empresa podrían obtener licencias automáticas.

La precisión permite que compañías como Alibaba o DeepSeek mantengan productos internacionales sin entregar necesariamente los componentes sensibles de sus modelos. Sin embargo, añade supervisión estatal a licencias, inversiones y centros de cómputo fuera de China, y puede frenar acuerdos cuando impliquen la transferencia efectiva del conocimiento restringido.

La rivalidad tecnológica suma otra barrera

Pekín sostiene que la revisión no apunta contra un país o empresa concreta y la presenta como una medida de seguridad. La justificación oficial advierte que ciertas herramientas pueden emplearse para atacar infraestructura crítica, sistemas militares o redes gubernamentales. Reuters situó la decisión dentro de la disputa con Estados Unidos, que durante años ha limitado a China el acceso a chips avanzados.

La medida llega después de que ambos gobiernos exploraran un diálogo sobre seguridad de la inteligencia artificial, pero consolida un escenario de reglas nacionales y cadenas tecnológicas separadas. México también enfrenta esa fragmentación: Washington ya ha presionado para reforzar los controles al hardware de IA que llega al país.

Para empresas mexicanas que contraten licencias, centros de datos o desarrollos chinos, la consecuencia dependerá del contrato: consumir un servicio remoto no es igual que recibir un modelo para instalarlo localmente. Quedan pendientes los criterios de autorización, los plazos de respuesta y los mecanismos de impugnación. Esos detalles determinarán si el registro funciona como una salvaguarda acotada o como una barrera comercial de alcance más amplio.

Por Enrique Muñoz

Enrique Muñoz es periodista y editor de Enrique Muñoz News. Su trabajo se enfoca en la cobertura de Tamaulipas, la política nacional y los acontecimientos de interés público en México. En este sitio publica noticias, entrevistas, análisis y opinión.