La misión MMX de la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial (JAXA) despegó este 20 de octubre desde el Centro Espacial de Tanegashima, en Japón, y quedó colocada en la órbita prevista. El vuelo abre un viaje de cinco años hacia Fobos, la mayor luna de Marte, con el objetivo inédito de traer a la Tierra muestras de su superficie en 2031.
La misión MMX completa su primera maniobra crítica
El cohete H3 despegó a las 04:41:03, hora de Japón. De acuerdo con el reporte oficial de JAXA, el vehículo siguió la trayectoria planeada y la separación de la nave fue confirmada 71 minutos y 13 segundos después. La agencia también informó que MMX entró en la órbita predeterminada.
Ese dato importa porque el lanzamiento sólo era el primer filtro técnico de una misión larga. La inserción orbital no equivale todavía al éxito científico: la nave deberá completar el crucero interplanetario, entrar al sistema de Marte, operar cerca de Fobos, descender, tomar material y emprender el regreso.
La salida convierte al H3 en un lanzador interplanetario por primera vez. El cohete, considerado la nueva plataforma principal de Japón, falló en su vuelo inaugural de 2023, aunque después acumuló una serie de misiones mayormente exitosas. La publicación previa de este medio sobre los objetivos y riesgos del despegue de MMX detalló el alcance de la campaña antes de la confirmación oficial de este martes.
De Fobos a la Tierra: el desafío de la misión MMX
MMX deberá llegar a Marte en agosto de 2027 y comenzar a operar alrededor de Fobos el mes siguiente. La Agencia Espacial Europea (ESA) señala que será la primera nave en orbitar esa luna, recoger muestras de su superficie y regresar desde el sistema marciano.
JAXA pretende reunir al menos 10 gramos de material. Aunque parece una cantidad pequeña, el análisis de minerales, compuestos y partículas puede ayudar a distinguir entre dos explicaciones: que Fobos y Deimos sean asteroides capturados por la gravedad de Marte o que se formaran con escombros expulsados tras un gran impacto.
Fobos tiene una forma irregular de aproximadamente 27 por 22 por 18 kilómetros y gira a unos 6 mil kilómetros sobre la superficie marciana. Su cercanía al planeta y su débil gravedad obligan a diseñar aproximaciones y maniobras distintas de las usadas en una luna grande.
La misión se inscribe en una etapa de exploración que combina observaciones remotas y retorno de muestras. Otros proyectos recientes, como el hallazgo del planeta joven Elias 2-24 b, muestran cómo distintas mediciones astronómicas buscan reconstruir el origen de sistemas planetarios.
Una cooperación internacional con regreso previsto en 2031
El proyecto es encabezado por JAXA con participación de NASA, la agencia francesa CNES, el Centro Aeroespacial Alemán (DLR) y la ESA. Europa aportó equipo de comunicación de espacio profundo y soporte de estaciones terrestres Estrack para enviar instrucciones y recibir datos.
La nave transporta además a Idefix, un pequeño vehículo desarrollado por Francia y Alemania que explorará el terreno de Fobos. Sus observaciones servirán para estudiar la superficie y preparar operaciones de la nave principal en un entorno de gravedad extremadamente baja.
Reuters reportó que el lanzamiento fue exitoso y que el retorno está previsto para 2031. La fecha, sin embargo, depende de que cada fase se cumpla: la misión apenas superó su primera gran prueba. Si logra volver con material intacto, ofrecerá una muestra directa de una región del sistema solar que hasta ahora sólo ha sido estudiada a distancia.







