Vecinos exigen a militares sumarse a los rescates

Mundo >

29 de junio 2026

Familiares y voluntarios reclamaron mayor participación de los uniformados en las labores tras los terremotos en La Guaira.

La protesta de familiares en La Guaira obligó este domingo a un grupo de militares venezolanos a incorporarse a las tareas de rescate en Tanaguarena, luego de que vecinos y voluntarios exigieran que dejaran la vigilancia perimetral y ayudaran directamente en la remoción de escombros para acelerar la búsqueda de víctimas de los devastadores terremotos que sacudieron al país el pasado miércoles.

El reclamo ciudadano cambió la actuación de los uniformados

La escena ocurrió frente a uno de los edificios colapsados donde decenas de civiles trabajaban desde hace varios días intentando localizar desaparecidos. Según los presentes, cerca de veinte militares permanecían custodiando el área sin participar en las labores de salvamento, situación que generó molestia entre quienes buscaban a familiares y amigos atrapados bajo toneladas de concreto.

En medio de la tensión, uno de los vecinos lanzó un llamado que rápidamente fue respaldado por los voluntarios: “El país necesita de ustedes. Baja tu arma, baja los plomos”. La exigencia buscaba que los efectivos reemplazaran los fusiles por herramientas de trabajo y se integraran a los esfuerzos de rescate que, hasta ese momento, eran sostenidos principalmente por la propia comunidad.

Entre quienes encabezaron las críticas estuvo Alexander Mijares, un comerciante de 26 años que acudió como voluntario para encontrar a una amiga desaparecida. El joven cuestionó que los militares permanecieran apartados mientras los civiles realizaban las tareas más difíciles y recordó que, durante la recuperación de una víctima, los uniformados se mantuvieron al margen de la operación.

Te puede interesar:  Comisión revisará viviendas tras sismos en Venezuela

Mijares también expresó su inconformidad por el tipo de despliegue realizado por las autoridades. “¿Por qué no los trajeron con palas y con picos? ¿Por qué los trajeron con fusil y con armas? ¿Dónde está la guerra?”, reclamó, insistiendo en que la emergencia requería manos para remover escombros y no un esquema centrado en la vigilancia.

La desesperación aumenta con el paso de los días

Otros familiares se sumaron a los cuestionamientos mientras aguardaban noticias sobre sus seres queridos. Uno de ellos manifestó su angustia ante la posibilidad de no recuperar los cuerpos de sus hijos y exigió una respuesta más rápida de las autoridades encargadas de la emergencia.

Finalmente, la presión de vecinos y voluntarios produjo un cambio en la situación. Los militares abandonaron sus posiciones, tomaron picos y palas y comenzaron a trabajar junto a los civiles en la remoción de restos de concreto y estructuras colapsadas, en una imagen que reflejó la creciente exigencia ciudadana por acelerar los operativos de rescate.

El episodio ocurre cuatro días después de los terremotos que, según el balance oficial, dejan 1.450 fallecidos y 3.150 heridos. A medida que transcurren las horas, las esperanzas de encontrar sobrevivientes disminuyen, aunque las brigadas nacionales e internacionales mantienen activas las labores de búsqueda en distintos puntos del estado de La Guaira.

Persisten las críticas por la respuesta gubernamental

Miles de voluntarios continúan excavando entre las ruinas de centenares de edificios destruidos o severamente dañados. La Guaira concentra gran parte de la devastación y sigue siendo el principal escenario de los operativos humanitarios desplegados desde el inicio de la tragedia.

En medio del dolor, una noticia alentadora devolvió momentáneamente la esperanza cuando especialistas internacionales lograron rescatar con vida a un hombre y a su hijo adolescente que permanecían atrapados bajo una estructura derrumbada desde hacía varios días.

Te puede interesar:  Sube a 1.450 la cifra de muertos en Venezuela

Sin embargo, muchas familias reconocen que el tiempo juega en contra. Héctor Aguilera, de 60 años, esperaba noticias de cuatro familiares desaparecidos y aseguró que los propios ciudadanos han tenido que asumir buena parte del trabajo de búsqueda. Más tarde confirmó la recuperación de dos cuerpos y admitió que las posibilidades de hallar sobrevivientes son cada vez menores.

Las estimaciones de Naciones Unidas indican que el número de desaparecidos supera las 50.000 personas, mientras equipos especializados revisan cerca de 800 edificaciones afectadas. La emergencia también cuenta con el respaldo de 24 países que han enviado más de 2.700 rescatistas, perros entrenados y centenares de toneladas de ayuda humanitaria.

Al mismo tiempo, la militarización de La Guaira y la implementación de salvoconductos para ingresar a las zonas devastadas han generado cuestionamientos entre voluntarios y brigadistas, quienes consideran que esos controles pueden retrasar la llegada de apoyo y dificultar las labores de salvamento en los lugares más afectados por la tragedia.