Polo impactó Sonora este martes después de cruzar Baja California Sur y tocar tierra por segunda vez cerca de Guaymas. Aunque el sistema se debilitó mientras avanzaba sobre el noroeste de México, sus remanentes mantienen lluvias capaces de provocar inundaciones repentinas y deslaves. El balance inicial sin fallecimientos no elimina el riesgo para comunidades ubicadas junto a arroyos, laderas y zonas bajas.
Polo impacta Sonora tras un doble recorrido por México
El ciclón llegó primero a Baja California Sur como huracán mayor y después cruzó el golfo de California. Su segundo impacto ocurrió cerca de Guaymas como categoría 1, de acuerdo con el reporte actualizado de Reuters, basado en información del Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos.
Horas después, los vientos máximos sostenidos bajaron a cerca de 100 kilómetros por hora y los meteorólogos anticiparon un debilitamiento rápido sobre tierra. Sin embargo, la pérdida de fuerza del viento no significa el fin de la emergencia: el pronóstico contempló entre 100 y 150 milímetros de lluvia en el centro y sur de Sonora, con acumulados aislados de hasta 200 milímetros.
Antes del segundo impacto, Polo dejó calles anegadas, árboles y postes derribados y cierres carreteros en Baja California Sur. El gobernador Víctor Manuel Castro informó que no había fallecimientos. Ese saldo debe considerarse preliminar mientras continúan las evaluaciones en comunidades rurales y tramos carreteros afectados.
La trayectoria confirmó el escenario de doble impacto que el Servicio Meteorológico Nacional había advertido desde el 26 de septiembre. En este sitio se dio seguimiento previo a la alerta máxima activada en Baja California Sur antes de la llegada del sistema.
El riesgo cambia del viento a las inundaciones
La mayor amenaza inmediata se desplazó hacia ríos, arroyos, vados y zonas de montaña. La Comisión Nacional del Agua había advertido que las precipitaciones podían elevar niveles de cauces, causar desbordamientos e inundar zonas bajas en Sonora, Baja California Sur, Sinaloa y Chihuahua.
La Coordinación Nacional de Protección Civil informó previamente del despliegue de casi 7 mil elementos de Defensa y Marina y de la disponibilidad de refugios temporales. La prueba para las autoridades no termina con el paso del ojo: incluye restablecer carreteras y electricidad, mantener abiertos los refugios necesarios y publicar con rapidez un censo verificable de daños.
El antecedente de que Polo alcanzó gran intensidad en poco tiempo ya había puesto a examen la capacidad federal de prevención ante el huracán. El saldo definitivo deberá distinguir entre infraestructura dañada, viviendas afectadas, personas evacuadas y comunidades que permanezcan incomunicadas.
Rachel prolonga la vigilancia en el Pacífico
Mientras Polo se disipaba sobre tierra, la tormenta tropical Rachel ganaba fuerza al suroeste de Lázaro Cárdenas. El pronóstico citado por Reuters señalaba que podía convertirse en huracán y avanzar paralela a la costa del Pacífico mexicano, aunque permaneciendo mar adentro.
La coexistencia de ambos sistemas obliga a mantener la vigilancia en varios estados: Polo todavía aporta humedad al noroeste y Rachel puede generar oleaje y lluvias en el occidente y sur. Para la población, la recomendación sigue siendo evitar cruces inundados, atender evacuaciones oficiales y consultar avisos del SMN y de Protección Civil. Para los gobiernos, el reto es sostener información pública oportuna y una evaluación transparente de daños cuando termine la fase de emergencia.







