La marcha del 2 de octubre en Ciudad de México dejó 18 personas lesionadas y abrió una investigación interna por el presunto uso indebido de la fuerza de agentes capitalinos. La movilización reunió a unas 8 mil personas y transcurrió mayoritariamente en paz, pero los choques en Tlatelolco, los daños y la agresión denunciada por un periodista colocaron bajo escrutinio el operativo.
Marcha del 2 de octubre termina con 18 lesionados
La movilización conmemoró 58 años de la matanza estudiantil de 1968 y avanzó desde la Plaza de las Tres Culturas hasta el Zócalo. De acuerdo con el balance recogido por EL PAÍS, la asistencia fue de aproximadamente 8 mil personas y la mayor parte del recorrido se desarrolló sin violencia.
Los principales incidentes ocurrieron en las inmediaciones del Metro Tlatelolco. La Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) informó que un grupo de alrededor de 200 personas encapuchadas, ajenas a la organización de la marcha, rompió cristales, lanzó cohetones y portaba tubos, martillos, mazos y palos. También se reportaron daños a mobiliario urbano, comercios y estaciones de transporte.
Entre los lesionados se encuentra un adolescente de 17 años que sufrió heridas cuando explotó un artefacto que presuntamente portaba. La información publicada por La Jornada señaló que presentó fracturas en una mano y quemaduras, por lo que fue trasladado a un hospital.
SSC investiga el uso de la fuerza y la agresión a un reportero
La actuación policial quedó bajo revisión después de la difusión de videos que muestran golpes durante las confrontaciones. La SSC comunicó que su Dirección General de Asuntos Internos y el área de Derechos Humanos recaban información para determinar si existió un uso indebido de la fuerza.
El reportero Iván Ortiz, de El Sol de México, denunció que fue golpeado por policías y personas vestidas de civil mientras documentaba los hechos, además de ser despojado de su teléfono y otras pertenencias. La dependencia capitalina estableció contacto con él y ofreció orientación para presentar la denuncia, según el reporte de N+.
El señalamiento exige una investigación que establezca responsabilidades individuales y permita conocer las grabaciones del operativo, las órdenes impartidas y los protocolos aplicados. La agresión a quienes cubren una protesta no puede diluirse entre los actos vandálicos cometidos por terceros.
El contraste con la promesa oficial de no reprimir
Un día antes, la presidenta Claudia Sheinbaum había prometido que el Estado mexicano no repetiría la represión de 1968. Este medio documentó esa postura en la nota sobre el compromiso oficial frente a Tlatelolco. Los incidentes registrados durante la marcha obligan ahora a contrastar esa declaración con la conducta concreta de las corporaciones locales.
La presencia de grupos que dañaron instalaciones y lanzaron explosivos debe investigarse y sancionarse con pruebas. Pero esos hechos no eliminan la obligación de las autoridades de usar la fuerza de manera proporcional, proteger a manifestantes pacíficos y garantizar el trabajo de la prensa.
El caso también se suma a otros episodios recientes que han puesto a prueba la capacidad gubernamental para resguardar espacios públicos sin afectar derechos, como ocurrió con el vandalismo registrado en Los Pinos. La rendición de cuentas dependerá de que la SSC publique resultados, identifique a los agentes involucrados y explique si el operativo cumplió sus propios protocolos.
La marcha del 2 de octubre mantiene viva una demanda histórica contra la impunidad estatal. Por eso, la investigación sobre lo ocurrido no puede quedar en un anuncio: requiere plazos, evidencia pública y consecuencias verificables.







