Grupo de jóvenes utiliza teléfonos móviles en un entorno urbanoJóvenes utilizan teléfonos móviles y plataformas digitales. Foto: Rawpixel.com/Wikimedia Commons, CC0 (recorte).

El Gobierno de Claudia Sheinbaum anunció un decreto contra violencia digital que obligaría a las plataformas a detectar y retirar contenidos que inciten directamente a agresiones, abuso o acoso. La propuesta surgió tras el ataque en una secundaria de Torreón, Coahuila, y busca proteger a menores; sin embargo, el Ejecutivo todavía no publica definiciones, procedimientos de revisión ni salvaguardas frente a posibles excesos.

Decreto contra violencia digital surge tras ataque en Torreón

La presidenta informó el 2 de octubre que la Consejería Jurídica del Ejecutivo Federal coordinará un grupo con las secretarías de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) y Educación Pública (SEP), el Centro Nacional de Inteligencia (CNI), la Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones, instituciones académicas y especialistas.

El anuncio ocurrió un día después de la agresión en la Escuela Secundaria General número 13 de Torreón. De acuerdo con la SSPC, dos hermanos mayores de edad y exalumnos ingresaron con armas blancas; una integrante del personal directivo murió y cuatro personas resultaron heridas.

La investigación preliminar vinculó a los atacantes con foros y comunidades digitales que exaltan episodios de violencia escolar. El caso vuelve relevante el problema abordado por esta casa editorial sobre cómo ciertas redes juveniles pueden facilitar dinámicas delictivas, aunque la relación entre consumo de contenido y conducta criminal exige pruebas específicas y no puede darse por automática.

Monitoreo estatal sin criterios públicos

La Presidencia explicó que el primer objetivo será exigir a las empresas retirar publicaciones cuando detecten comunicaciones o acciones orientadas a la violencia, el abuso o el acoso. La SSPC también reforzará el monitoreo de redes sociales, servicios de mensajería y foros mediante técnicas de investigación en fuentes abiertas.

La finalidad preventiva es legítima, pero el diseño anunciado conserva vacíos que deben aclararse antes de su entrada en vigor. No se conoce qué autoridad decidirá que una publicación constituye incitación directa, qué plazo tendrán las plataformas, cómo podrá apelar una persona afectada ni qué controles impedirán que el monitoreo derive en vigilancia indiscriminada.

También existe una ambigüedad jurídica. El Gobierno habla de un decreto para la próxima semana y, al mismo tiempo, plantea reformas legislativas sobre acceso de menores, verificación de edad y nuevas responsabilidades empresariales. Reuters reportó que se prepara un proyecto de ley. La diferencia importa porque un decreto ejecutivo y una reforma aprobada por el Congreso tienen alcances y controles distintos.

El antecedente inmediato de la llamada Ley Antimemes y sus dudas de censura obliga a que cualquier nueva regulación detalle con precisión su objeto. Conceptos amplios como “contenido nocivo” pueden abarcar desde amenazas reales hasta información periodística, sátira o documentación de abusos si no existen excepciones y mecanismos independientes de revisión.

La prevención no puede limitarse a borrar publicaciones

El plan federal incluye medidas fuera de internet: reforzar el programa ABC de las Emociones, instalar buzones confidenciales de alerta temprana, acompañar a adolescentes y convocar a madres y padres a mantener comunicación cercana. También se promoverá la Línea de la Vida para apoyo psicológico.

Ese componente reconoce que los ataques escolares no se explican únicamente por algoritmos o redes sociales. La salud mental, la violencia familiar, el acceso a armas y la capacidad de las escuelas para detectar amenazas forman parte del problema. El retiro rápido de una amenaza concreta puede prevenir daños, pero borrar publicaciones después de que circulan no sustituye atención psicológica, protocolos escolares, investigación criminal ni políticas de protección de datos.

La prueba de rendición de cuentas llegará cuando el Gobierno publique el texto completo. Deberá precisar definiciones, autoridad competente, datos que podrán conservarse, criterios de transparencia y vías de impugnación. Sin esas reglas, el decreto contra violencia digital seguirá siendo una respuesta política de intención preventiva, pero todavía imposible de evaluar en eficacia, proporcionalidad y respeto a derechos.

Por Enrique Muñoz

Enrique Muñoz es periodista y editor de Enrique Muñoz News. Su trabajo se enfoca en la cobertura de Tamaulipas, la política nacional y los acontecimientos de interés público en México. En este sitio publica noticias, entrevistas, análisis y opinión.