Gianni Infantino se disculpó este jueves ante el Consejo de la FIFA por la forma en que impulsó un fallido proyecto para abrir a inversionistas privados parte del negocio comercial de sus torneos. Sin embargo, dirigentes de Inglaterra y Alemania afirmaron que las explicaciones fueron insuficientes y exigieron documentos, transparencia y una reforma de fondo en el organismo.
La opacidad en FIFA mantiene abierto el conflicto
La reunión celebrada en Zúrich abordó el proyecto FIFA Forward Enterprise (FFE), que planteaba crear una filial para administrar intereses comerciales vinculados con competiciones como la Copa del Mundo y vender una participación minoritaria a capital privado. La iniciativa fue retirada en julio, pocos días después de hacerse pública, por la oposición que generó dentro del futbol internacional.
Infantino reconoció errores de comunicación y consulta, pero sostuvo que el esquema era apenas una propuesta y no un acuerdo cerrado. La versión oficial de la FIFA señaló que abogados externos informaron al Consejo sobre los aspectos jurídicos del proyecto, aunque esos detalles permanecerán confidenciales debido a litigios en curso en Estados Unidos.
Ese límite dejó inconformes a varios consejeros. Debbie Hewitt, presidenta de la Federación Inglesa, sostuvo que Infantino debe responder las preguntas planteadas y entregar la documentación del FFE. Bernd Neuendorf, presidente de la Federación Alemana, pidió un “reinicio político” y afirmó que las reformas de gobernanza no pueden depender del mismo liderazgo cuestionado.
Documentos pendientes y decisiones bajo escrutinio
De acuerdo con Reuters, integrantes del Consejo dijeron haberse enterado del proyecto por los medios y no mediante una consulta interna. La exigencia de rendición de cuentas se centra en conocer quién participó en las negociaciones, qué compromisos se contemplaron y por qué una operación de ese alcance avanzó sin una discusión previa suficiente.
La controversia prolonga un conflicto ya documentado por este medio sobre el fallido plan de derechos comerciales de Infantino y las peticiones de controles más estrictos al poder de la presidencia de FIFA. El Consejo acordó crear un grupo de trabajo con representantes de las confederaciones para revisar su marco de gobernanza, pero todavía no fijó objetivos verificables ni un calendario público de resultados.
También se revisarán los procedimientos disciplinarios después de que la FIFA suspendiera por un año la ejecución automática de un partido de castigo al estadounidense Folarin Balogun. La sanción surgió de su expulsión en el Mundial de 2026. El caso generó cuestionamientos sobre la independencia del proceso luego de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dijera que había pedido a Infantino revisar el castigo.
Más recursos, pero los controles siguen por definirse
En paralelo, la FIFA propuso elevar a 6 mil 350 millones de dólares la inversión destinada al desarrollo del futbol durante el ciclo 2027-2030. El organismo calcula un superávit no auditado de entre 5 mil 200 y 5 mil 600 millones de dólares para 2023-2026 y pretende conservar reservas por mil 700 millones.
El plan llevaría hasta 25 millones de dólares la asignación para cada una de las 211 federaciones miembro. No obstante, sus reglas de elegibilidad, pagos, vigilancia y auditoría aún deberán ser definidas por comisiones de la FIFA, revisadas por el Consejo en diciembre y sometidas al Congreso de marzo de 2027.
La disculpa de Infantino no cerró la crisis. El aumento de recursos puede fortalecer su apoyo entre asociaciones beneficiarias, pero la prueba central seguirá siendo si el organismo publica información suficiente sobre el FFE, aclara cómo se adoptaron decisiones controvertidas y establece mecanismos independientes para evitar que la reforma termine controlada por la misma estructura que debe ser fiscalizada.







