Gianni Infantino propuso una reforma de FIFA y una revisión externa independiente de su estructura de gobierno, después de que el organismo retiró un plan para vender 20% de sus derechos comerciales a inversionistas privados. La iniciativa, cuestionada por UEFA, la confederación asiática y Concacaf, reabre el debate sobre quién controla las decisiones estratégicas del futbol mundial.
La reforma de FIFA nace de un plan que colapsó
La propuesta original contemplaba incorporar capital privado a una empresa controlada por FIFA que concentraría derechos comerciales, incluidos los vinculados con la Copa del Mundo. De acuerdo con Reuters, el proyecto fue abandonado en julio tras la oposición de tres confederaciones: UEFA, la Confederación Asiática de Futbol y Concacaf.
La discusión no se limitó al modelo financiero. Dirigentes y federaciones reclamaron falta de consulta previa, documentación insuficiente y dudas sobre el proceso utilizado para una operación de gran alcance. El episodio se sumó a otros choques institucionales, como la denuncia de ligas europeas contra el calendario de FIFA, otro frente donde los actores del futbol exigen mayor participación.
Infantino sostuvo en una carta dirigida al Consejo y a las 211 asociaciones miembro que la venta nunca llegó a ser una decisión definitiva y que estaba sujeta a las aprobaciones correspondientes. También reconoció que la divulgación anticipada generó la impresión de que el acuerdo ya estaba tomado. El plan, aseguró, fue retirado y no seguirá adelante.
Qué propone Infantino y quién tendrá la última palabra
El presidente de FIFA plantea que el Consejo encargue una evaluación independiente del marco de gobierno aplicable a grandes iniciativas estratégicas. Además, propone una consulta con confederaciones, federaciones y otros participantes para delimitar las funciones del presidente, el Buró, el Consejo y el Congreso, así como para mejorar transparencia, rendición de cuentas y participación.
La promesa deberá traducirse en reglas verificables. Entre los puntos pendientes están quién elegirá a los revisores, si tendrán acceso a todos los documentos, cuándo se publicará su informe y qué medidas serán obligatorias. La propia estrategia institucional de FIFA afirma que busca revisar sus estatutos y fortalecer sus regulaciones, mientras su marco oficial define al Consejo, integrado por 37 miembros, como el principal órgano de decisión entre congresos.
Las propuestas iniciales serán discutidas en la reunión del Consejo prevista para el 15 de octubre. Cualquier modificación a los estatutos tendría que ser aprobada por el Congreso de FIFA. Es decir, Infantino puede abrir la consulta, pero no puede reformar por sí solo la arquitectura institucional.
Concacaf y México tienen un interés directo
La postura de Concacaf importa para México porque la Federación Mexicana de Futbol forma parte de esa confederación y participa en las decisiones y programas de FIFA. La comercialización de torneos no es un asunto distante: determina ingresos, apoyos de desarrollo y la forma en que se administran activos construidos con competencias globales.
Infantino afirmó que la posición de cada asociación sobre asuntos institucionales no afectará su acceso a los programas de FIFA. Esa garantía deberá observarse en la práctica, especialmente ante la elección presidencial prevista para marzo de 2027 y las tensiones acumuladas entre el dirigente y varias confederaciones.
Para el futbol mexicano, que también discute su rumbo deportivo tras el Mundial y la nueva etapa de la Selección Mexicana, el resultado de la reforma de FIFA puede incidir en recursos, calendarios y representación. La prueba decisiva no será el anuncio de una revisión, sino su independencia, la publicación de sus conclusiones y la adopción de controles que impidan repetir decisiones sin consulta suficiente.
Fotografía: Doha Stadium Plus Qatar/Vinod Divakaran, vía Wikimedia Commons, licencia CC BY 2.0. Recorte editorial.







