Inés con mascarilla, guantes y bata azul en una escena de Forensita.Imagen de prensa de Forensita (2026), de Pablo Vaca, difundida por el Festival Internacional de Cine de Morelia. Fotografía de la película: Nassif González.

Forensita, el primer largometraje de Pablo Vaca, ganó el Ojo a Mejor Largometraje Documental Mexicano en el Festival Internacional de Cine de Morelia. La película, que sigue a una adolescente de la costa de Oaxaca entre las clases de baile y el oficio forense de su familia, también fue seleccionada para trabajar en su distribución en DocsLab, el espacio de industria de DocsMX.

Forensita cuenta dos historias en una misma adolescente

Inés tiene 14 años, va a la escuela y se prepara para su fiesta de quince. Cuando acompaña a su tío, médico forense, lo ayuda durante las autopsias. Es la misma muchacha en ambos lugares. Lo que interesó al director no fue averiguar cómo podía llevar dos vidas distintas, sino observar cómo pasaba de una actividad a otra sin que ninguna bastara para definirla.

Vaca contó en una entrevista con el propio festival que supo de Inés por un familiar de ella. Antes de plantear un rodaje, habló con la joven y con su madre y les propuso conocerse. La convivencia le reveló una faceta difícil de anticipar a partir de la premisa: el sentido del humor de Inés. El realizador reconoce que ni siquiera la película alcanza a recoger cuánto lo hacía reír.

Qué decidió dejar fuera de cuadro Pablo Vaca

En la morgue, la pregunta práctica para el equipo era hacia dónde dirigir la cámara. Vaca explicó que le interesaban los movimientos de Inés y la manera en que se relacionaba con quienes trabajaban allí. Detenerse en los cuerpos habría desplazado la atención hacia otra historia. Esa decisión también le permitió mostrar Pinotepa y la costa oaxaqueña sin reducir la región a las muertes que llegan a una mesa de autopsias.

La ficha de la película registra una duración de 78 minutos y nueve segundos. Isabel Vaca y Arturo Mendicuti estuvieron a cargo de la producción; Nassif González, de la fotografía; José Miguel Enríquez, del sonido, y Mabe Fratti, de la música. El director recordó que el equipo completo en el rodaje llegó a siete personas y que, según la situación, trabajaban con menos.

Un premio y un taller con propósitos distintos

El palmarés oficial de Morelia distingue el premio de Forensita de la mención especial de la misma sección, que recibió Los mariachis perdidos, de Francisco Ohem. Ambas películas participaron en la competencia documental de la edición que reunió 96 producciones mexicanas en su selección oficial. El galardón reconoce una obra terminada; por sí solo no fija cuándo podrá verla el público fuera del festival.

Ahí entra la otra noticia para Forensita. La selección de DocsLab reseñada por LatAm cinema incluye la cinta entre siete documentales de su taller de distribución. Seis son mexicanos. Es un espacio de trabajo para pensar cómo hacer circular las películas, no el anuncio de un estreno comercial o de una plataforma que ya compró los derechos.

En un circuito donde hay festivales dedicados incluso a una sola vertiente del género, como IN-EDIT con el documental musical, encontrar el público adecuado es una tarea distinta de ganar un jurado. Por ahora, lo confirmado para la historia de Inés es el reconocimiento de Morelia y su lugar en ese taller.

Imagen de prensa de Forensita (2026), difundida por el FICM. Fotografía de la película: Nassif González.

Por Enrique Muñoz

Enrique Muñoz es periodista y editor de Enrique Muñoz News. Su trabajo se enfoca en la cobertura de Tamaulipas, la política nacional y los acontecimientos de interés público en México. En este sitio publica noticias, entrevistas, análisis y opinión.