El recorte al INE creció otros mil millones de pesos este viernes 6 de noviembre en la Comisión de Presupuesto de la Cámara de Diputados. Morena y sus aliados aprobaron en lo particular el proyecto de gasto federal para 2027 y elevaron la reducción acumulada a seis mil millones, según la presidenta de la comisión. El dictamen todavía debe pasar por el Pleno.
Recorte al INE: del ajuste inicial a otro tijeretazo
La votación en lo particular terminó con 30 votos a favor, 13 en contra y ninguna abstención. La mayoría de Morena, PT y PVEM respaldó el proyecto, mientras PAN, PRI y Movimiento Ciudadano votaron en contra, de acuerdo con La Jornada. La diferencia frente al ajuste previo es concreta: las tres reservas incorporadas el viernes retiran aproximadamente mil millones adicionales al organismo electoral.
La reducción anterior, de cinco mil millones, ya había sido documentada en la cobertura del primer recorte propuesto para el INE. Por eso, presentar la decisión más reciente como si se tratara del mismo movimiento ocultaría su alcance: la comisión volvió a reducir la bolsa electoral después del ajuste inicial.
Merilyn Gómez Pozos, diputada de Morena y presidenta de la comisión, confirmó ante medios que el total retirado al instituto asciende a seis mil millones. Esa cifra describe el recorte acumulado que anunció la legisladora; no equivale, por sí sola, al presupuesto definitivo del INE.
A dónde se trasladan los recursos
El comunicado legislativo reproducido por Talla Política identifica los destinos: cerca de 618 millones de pesos para expansión de educación inicial, alrededor de 362 millones para atención integral al bienestar de las mujeres y 20 millones para promoción turística. Son transferencias presupuestales propuestas entre ramos y programas, no una prueba de entrega de dinero a un partido.
La defensa oficialista consiste en presentar esas reasignaciones como prioridades sociales. Beatriz Andrea Navarro Pérez, de Morena, respaldó ampliar la atención a la primera infancia; su compañera Rafaela Vianey García Romero sostuvo que pueden organizarse elecciones austeras con buenos resultados. Del lado opositor, Federico Döring, del PAN, cuestionó la reducción y planteó la defensa de los trabajadores del instituto.
El choque no se resuelve con llamar “ahorro” a cualquier disminución: falta conocer qué tareas absorberían el ajuste. Tampoco basta la objeción partidista para afirmar que una elección será inviable. Ambas conclusiones requieren una explicación operativa verificable.
La factura operativa sigue sin quedar despejada
En la sesión del Consejo General del 18 de agosto, el INE describió obligaciones permanentes que incluyen 300 juntas distritales, 32 juntas locales y 841 módulos de atención ciudadana. Ese registro ofrece una referencia concreta para exigir cuentas: al discutir menos dinero para la autoridad electoral, los legisladores deben explicar cómo se preservarán sus servicios y funciones.
La versión estenográfica también documenta que el organismo distingue operación ordinaria, proyectos electorales y previsiones sujetas a condiciones. Por ello, no corresponde mezclar esas bolsas ni calcular aquí un monto final con bases distintas.
Tras el aval en lo general al Presupuesto 2027, la revisión particular añadió este nuevo recorte. Ahora la discusión pasa al Pleno. Hasta que esa etapa concluya, lo aprobado es un dictamen de comisión: la mayoría ya decidió quitar más recursos, pero todavía tiene pendiente justificar, con algo más que consignas de austeridad, qué consecuencias tendrá hacerlo.







