El proyecto federal de presupuesto de Cultura para 2027 propone que el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura pase de 4,928.5 a 4,939.6 millones de pesos. Son apenas 11.1 millones adicionales: por cada mil pesos aprobados en 2026, el INBAL recibiría poco más de dos pesos extra. A precios comparables, la propuesta implica una reducción, no un aumento.
Por qué el presupuesto de Cultura sube y el instituto pierde margen
El Ejecutivo propuso 15,858.7 millones de pesos para el ramo cultural, frente a 15,082.9 millones aprobados en 2026. Visto sólo desde ese total, el crecimiento nominal ronda el 5.1%. Pero el dinero no se reparte en la misma proporción entre las oficinas centrales, los institutos y el resto de los organismos. Al INBAL le correspondería un incremento nominal de aproximadamente 0.23%.
La diferencia tiene una consecuencia práctica: basta con que los precios que enfrenta el instituto crezcan más de ese 0.23% para que su asignación compre menos que el año anterior. En el análisis de El Economista, que usa un deflactor de 4%, la reducción real calculada para Bellas Artes ronda el 3.6%. Ese porcentaje es una estimación basada en un supuesto de precios, no la inflación ya observada de 2027.
El INAH enfrenta una diferencia semejante. Pasaría de 5,551.4 millones a 5,603.5 millones: 52.1 millones más en efectivo, equivalentes a un incremento nominal próximo al 0.94%. Con el mismo ajuste de precios, la disminución real rondaría el 2.9%. La revisión de Excélsior coincide en los montos redondeados y en la dirección de la caída, aunque calcula porcentajes reales distintos. Por eso conviene distinguir la asignación en pesos del método para estimar su poder de compra.
Dos instituciones concentran dos tercios del ramo
Sumadas, las asignaciones propuestas para los dos institutos alcanzan 10,543.1 millones de pesos, cerca de dos de cada tres pesos del ramo. Fuera de ellos, el sector central de la Secretaría de Cultura pasaría de 3,451.7 a 4,073.4 millones. El contraste permite identificar una prioridad en el reparto, pero no demostrar, por sí solo, que un peso adicional para una oficina proceda de una obra cancelada en otra.
Para ponerle nombre a las actividades en juego, el Palacio de Bellas Artes forma parte de la red cultural del INBAL; el Museo Nacional de Antropología y los trabajos de investigación del INAH corresponden a otra institución. Entre los ejemplos de esa actividad están la presencia de Santa Rosa Xochiac en el museo y la investigación de huellas en Apatzingán. Las cifras agregadas no permiten afirmar que alguno de esos proyectos perderá financiamiento.
Lo que todavía deben resolver los diputados
El proyecto entregado por Hacienda es la propuesta del Ejecutivo, no una cuenta de gasto ejercido. Este 2 de noviembre, El Financiero reportó que el proyecto de dictamen de la comisión legislativa dejó fuera una propuesta de 2,371 millones para conservación de servicios, prevención de riesgos y protección del patrimonio cultural. Una ampliación que no se incorpora no equivale a retirar esa suma del presupuesto vigente del INBAL.
La prueba para el presupuesto definitivo será cuánto queda para conservar inmuebles y colecciones, sostener la programación y operar los recintos después de cubrir las obligaciones fijas. El aumento global del ramo no responde esa pregunta. Para hacerlo habrá que contrastar las partidas aprobadas y su ejecución, no sólo el anuncio del total.
Foto de archivo: Palacio de Bellas Artes, Ciudad de México, 1 de noviembre de 2019. Jazminhdzp / Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0.







