La confianza del consumidor en México cayó 1.2 puntos durante septiembre y se ubicó en 45.1 unidades, informaron este martes 6 de octubre el INEGI y el Banco de México. El retroceso alcanzó a los cinco componentes del indicador y revela una percepción más débil sobre la economía familiar, el país, el empleo y la capacidad para realizar compras importantes.
Confianza del consumidor: caen todos los componentes
El reporte oficial del INEGI y Banxico señala que el Indicador de Confianza del Consumidor registró su primera baja mensual después de varios meses de recuperación. Frente a septiembre de 2025, el índice también retrocedió un punto, con cifras ajustadas por estacionalidad.
La mayor caída mensual apareció en la evaluación de la situación económica actual de los hogares, que bajó 1.9 puntos, aunque permaneció en 52 unidades. La expectativa sobre la economía familiar dentro de doce meses descendió 1.5 puntos, hasta 57.6. Es decir, las familias todavía ven su futuro personal por encima del presente, pero ese optimismo perdió fuerza.
La percepción sobre el país fue considerablemente más negativa. La valoración de la economía nacional actual cayó 1.3 puntos y quedó en 39, mientras que la expectativa para los próximos doce meses retrocedió 0.9 puntos, a 44.7. Ambos registros quedaron por debajo de 50, una señal de que predominan las respuestas desfavorables.
Empleo, ahorro y compras reflejan cautela de los hogares
La debilidad no se concentró únicamente en preguntas generales. La posibilidad de comprar muebles, televisores, lavadoras u otros bienes duraderos bajó 0.5 puntos y se situó en 32. El indicador sobre las condiciones para ahorrar durante el próximo año descendió 1.3 puntos, mientras que la expectativa de comprar, construir o remodelar una vivienda cayó 1.5 puntos.
También se deterioró la percepción sobre el mercado laboral. La expectativa de empleo para los siguientes doce meses se ubicó en 44.5 puntos, 0.8 menos que en agosto y 2.8 por debajo de septiembre de 2025. Este dato resulta relevante porque el consumo depende no sólo del ingreso actual, sino de la seguridad que sienten los hogares sobre conservar o encontrar trabajo.
La lectura coincide con otras señales recientes. El consumo privado cayó 0.4% mensual en junio y en julio se mantuvo sin variación, de acuerdo con el INEGI. A la vez, la inflación anual se ubicó en 3.26% durante agosto, pero la inflación subyacente —la que refleja presiones más persistentes— continuó cerca de 4%.
El dato contradice el discurso de una recuperación firme
El retroceso de la confianza introduce un matiz frente al discurso oficial de recuperación. Aunque distintas previsiones han mejorado ligeramente y el Banco Mundial elevó a 1.4% su estimación de crecimiento para México, ese avance continúa por debajo del promedio regional y no se traduce automáticamente en mayor tranquilidad para las familias.
El Economista destacó que la caída mensual fue la mayor desde noviembre de 2025. La Jornada subrayó que los cinco componentes del índice disminuyeron, incluidos los relacionados con el presente y el futuro de los hogares.
La encuesta se levanta en 2 mil 336 viviendas urbanas de las 32 entidades y mide percepciones, no ingresos ni ventas directas. Por eso no equivale a una contracción económica por sí sola. Sin embargo, funciona como alerta temprana: cuando las familias esperan menos empleo, posponen compras y ven peor al país, la demanda interna puede perder impulso.
El desafío para el Gobierno federal no consiste únicamente en presentar previsiones de crecimiento, sino en explicar cómo ese crecimiento llegará al ingreso disponible, al empleo formal y al poder de compra. Los datos de septiembre muestran una brecha entre las cifras macroeconómicas y la experiencia cotidiana: los hogares todavía esperan mejorar, pero confían menos en que la economía nacional les ayude a conseguirlo.







