La Secretaría de Hacienda elevó el apoyo complementario al diésel y redujo los estímulos aplicados al IEPS de las gasolinas Magna y Premium para la semana del 24 al 30 de octubre. El cambio busca amortiguar el encarecimiento internacional del petróleo en el transporte de carga, pero deja a los automovilistas con una menor protección fiscal en el precio por litro.
Estímulo fiscal al diésel cubre todo el IEPS
El Acuerdo 159/2026 publicado en el Diario Oficial de la Federación fijó en 100% el estímulo ordinario para el diésel. Esto equivale a 7.3634 pesos por litro y deja en cero la cuota disminuida del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios durante el periodo señalado.
Además, Hacienda aumentó el estímulo complementario para ese combustible de 2.35 a 2.6304 pesos por litro. Ese segundo mecanismo opera cuando el apoyo ordinario no basta para cumplir el objetivo de contención: permite compensar parte de la diferencia a productores e importadores, en lugar de trasladarla de inmediato al consumidor.
La decisión da prioridad al diésel porque es el combustible dominante en el autotransporte de mercancías. Un salto en su precio puede propagarse a alimentos, materias primas y productos terminados. Esa dependencia ya había quedado expuesta en el análisis sobre un posible veto al diésel estadounidense y sus efectos en México, país que aún necesita importaciones para cubrir una parte de su consumo.
Magna y Premium reciben menos apoyo esta semana
El ajuste fue distinto para las gasolinas. De acuerdo con el reporte de El Economista, el estímulo para la Magna quedó en 3.24 pesos por litro, 74 centavos menos que la semana anterior. El de la Premium se ubicó en 2.88 pesos, una reducción semanal de 86 centavos.
Con el nuevo cálculo, quien compre gasolina regular pagará 3.46 pesos de IEPS por litro, alrededor de 51.7% de la cuota completa. En el caso de la Premium también aumenta la porción efectiva del impuesto, aunque el precio final seguirá dependiendo de logística, inventarios, competencia local y márgenes de cada estación.
La disminución del apoyo no significa que el precio en bomba subirá automáticamente en la misma magnitud. Los estímulos son uno de varios componentes del precio y pueden absorberse parcialmente en otras etapas de la cadena. Sin embargo, sí reduce el colchón fiscal disponible justo cuando el petróleo internacional registró una subida marcada durante la semana.
El costo fiscal y el riesgo para los hogares
Hacienda mantiene el acuerdo voluntario que busca colocar la gasolina regular por debajo de 24 pesos y el diésel por debajo de 27 pesos por litro a escala nacional. Al concentrar el mayor apoyo en el transporte pesado, la política intenta contener un efecto en cascada sobre la distribución de mercancías. La contrapartida es que el erario deja de recaudar IEPS y, con el estímulo complementario, asume un desembolso adicional.
Esa factura importa en un momento de presión sobre las cuentas públicas. El sitio ha documentado que la deuda de México seguirá subiendo pese al ajuste fiscal de 2027. Cada semana de apoyos elevados limita el ingreso disponible para otros programas, aunque retirar el respaldo con rapidez podría alimentar costos logísticos e inflación.
El ajuste también llega después de que la inflación de octubre repuntó por electricidad y servicios. Si el menor estímulo a las gasolinas se refleja en precios finales, el efecto directo recaerá en conductores y empresas; el indirecto dependerá de cuánto logre el subsidio al diésel contener las tarifas de carga.
La nueva estructura estará vigente sólo siete días. Por eso no basta para anticipar una tendencia permanente, pero sí revela la prioridad inmediata del Gobierno: proteger la cadena de abasto frente al petróleo caro, aun a costa de reducir el alivio para los consumidores de gasolina y ampliar el costo fiscal del diésel.







