Donald Trump durante una reunión en la Oficina Oval de la Casa BlancaDonald Trump habló sobre la fabricación de automóviles chinos y México. Foto: Reuters/Evelyn Hockstein.

WASHINGTON.— El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que aceptaría la instalación de fábricas de automóviles chinos en territorio estadounidense si contratan trabajadores locales, pero rechazó que esas compañías produzcan vehículos en México para exportarlos después al mercado de su país.

La declaración introduce una distinción central en la política industrial de Washington: la administración no descarta por completo la inversión china, pero pretende que la producción, el empleo y una mayor parte de la cadena de valor se queden dentro de Estados Unidos.

Trump realizó los comentarios durante una entrevista con Fox News. Comparó la posibilidad con la presencia de fabricantes japoneses que operan plantas estadounidenses y subrayó que su prioridad son los puestos de trabajo. Al mismo tiempo, dejó claro que no quiere automóviles chinos ensamblados en México cruzando la frontera.

Presión directa sobre la industria mexicana

El mensaje afecta a México porque el sector automotor es uno de los pilares de sus exportaciones y de la integración productiva de América del Norte. Una política estadounidense que examine no solo el lugar de ensamblaje, sino también el origen del capital, el software y los componentes, puede modificar decisiones de inversión.

Fabricantes y legisladores estadounidenses han pedido restricciones permanentes a vehículos chinos por subsidios, competencia de precios y riesgos relacionados con tecnologías conectadas. Una regulación aprobada en 2025 ya limita la venta y producción de determinados vehículos con hardware o software vinculado con China.

La discusión también se cruza con la próxima revisión del T-MEC. México tendrá que demostrar que sus exportaciones cumplen reglas de origen y que las inversiones establecidas en su territorio no funcionan como una vía para eludir medidas estadounidenses.

Para México, el reto es doble: conservar su atractivo manufacturero y evitar que la disputa entre Washington y Pekín debilite el acceso preferencial al mercado estadounidense. Las autoridades mexicanas han insistido en diversificar inversiones y fortalecer contenido nacional, pero la presión política seguirá aumentando conforme se acerquen las negociaciones comerciales.

Trump se reunirá con el presidente chino Xi Jinping en las próximas semanas. Aunque negó versiones sobre un acuerdo para abrir sin condiciones el mercado estadounidense a automóviles chinos, sus palabras muestran que podría aceptar capital de ese país siempre que se someta a las prioridades industriales de Washington.

La definición final tendrá efectos sobre plantas, proveedores de autopartes, empleos y nuevas inversiones en México. Por ahora no existe una prohibición adicional anunciada contra vehículos fabricados en el país, pero la advertencia coloca al sector bajo mayor escrutinio.

Fuentes: Reuters; Departamento de Comercio de Estados Unidos. Consulta relacionada: México acelera acuerdo comercial con Estados Unidos.

Por Enrique Muñoz

Enrique Muñoz es periodista y editor de Enrique Muñoz News. Su trabajo se enfoca en la cobertura de Tamaulipas, la política nacional y los acontecimientos de interés público en México. En este sitio publica noticias, entrevistas, análisis y opinión.

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