El huracán Polo se aproximó este lunes 28 de septiembre a Baja California Sur con vientos sostenidos de 185 kilómetros por hora y rachas de 220, mientras autoridades estatales y federales suspendieron actividades, habilitaron refugios y desplegaron personal de emergencia. El impacto previsto en la zona central de la península pondrá a prueba la prevención ante un ciclón que se intensificó de forma extraordinaria.
Huracán Polo avanza hacia la zona central de BCS
A las 06:30 horas, el centro del huracán Polo, categoría 3 en la escala Saffir-Simpson, se ubicaba aproximadamente a 200 kilómetros al suroeste de Cabo San Lázaro y a 440 kilómetros al sur-suroeste de Santa Rosalía, de acuerdo con el reporte de la Comisión Nacional del Agua citado por El Financiero.
El sistema se desplazaba hacia el nor-noreste a 17 kilómetros por hora y el pronóstico apuntaba a un impacto después del mediodía en la porción central de Baja California Sur. La trayectoria exige especial vigilancia en comunidades costeras y carreteras expuestas a inundaciones, deslaves y cortes de comunicación.
La noche del domingo, el Servicio Meteorológico Nacional mantenía zonas de prevención por vientos de huracán en tramos de ambas costas de la península y advertía oleaje de tres a cinco metros. El margen de error de la ruta obliga a no reducir la alerta aunque el ojo del ciclón se desplace ligeramente.
Suspensiones y refugios: la prevención bajo examen
El Consejo Estatal de Protección Civil suspendió actividades escolares y labores de los tres niveles de gobierno para lunes y martes. También restringió actividades marítimas e instaló albergues en los cinco municipios, según el recuento de La Jornada. El Ejército y la Guardia Nacional activaron de manera preventiva el Plan DN-III-E, con brigadas, vehículos y equipos de rescate.
Estas medidas son relevantes porque el costo humano de un huracán depende tanto de su fuerza como de la rapidez con la que se evacúan zonas vulnerables, se garantiza transporte a refugios y se mantiene información pública verificable. La suspensión de actividades reduce exposición, pero el resultado se medirá en la capacidad para llegar a comunidades aisladas y restablecer servicios básicos.
La experiencia reciente con fenómenos extremos en México ha mostrado que las lluvias pueden desbordar infraestructura aun lejos del punto de impacto. En 2025, inundaciones en la Ciudad de México afectaron más de 3 mil 500 viviendas. Además, los riesgos climáticos presionan simultáneamente salud, energía y protección civil, como documentó este medio al revisar las alertas por olas de calor en México.
Una intensificación excepcional elevó el riesgo
Polo alcanzó categoría 5 el 22 de septiembre. El SMN informó entonces vientos sostenidos de 260 kilómetros por hora y rachas de 315. Aunque después perdió fuerza, conservó una circulación amplia capaz de producir lluvias, viento y oleaje peligrosos.
La NASA documentó que el ciclón pasó de depresión tropical a categoría 5 con una velocidad inusual. La agencia relacionó esa intensificación con baja cizalladura del viento, alta humedad y agua oceánica extraordinariamente cálida, sin atribuir el episodio a una sola causa.
Hasta el reporte matutino no había un balance definitivo de daños por el posible impacto. Por ello, las cifras sobre personas afectadas, infraestructura y servicios deberán actualizarse únicamente con reportes oficiales. La prioridad inmediata es atender las instrucciones de Protección Civil, evitar playas y cauces, y no circular por carreteras inundadas. El desempeño de la respuesta pública podrá evaluarse cuando pase la fase crítica y exista información verificable sobre evacuaciones, refugios y restablecimiento de servicios.







