La ofrenda de Santa Rosa Xochiac en el Museo Nacional de Antropología llega este domingo 1 de noviembre al último día anunciado de exhibición. El montaje, inaugurado el 25 de octubre en Ciudad de México, muestra cómo un pueblo originario conserva la memoria de sus difuntos mediante la comida, la ropa y la convivencia, con participación de la propia comunidad.
Santa Rosa Xochiac: una tradición que comienza en casa
El registro del INAH del 28 de octubre confirma la apertura de la ofrenda-exposición con la presencia de una comparsa de chinelos. La comunidad invitada pertenece a la alcaldía Álvaro Obregón, al poniente de la capital. No se trata de presentar una fórmula única del Día de Muertos, sino una práctica local y sus significados.
De acuerdo con las investigadoras citadas en el comunicado de Cultura del 21 de octubre, en Santa Rosa Xochiac la campana de la iglesia marca al mediodía del 1 de noviembre el momento de recibir a las ánimas. Las puertas se abren y las familias las llaman desde el interior.
La ropa colocada en las ofrendas tiene un sentido específico: dentro de esa creencia, los difuntos regresan de un viaje y necesitan cambiarse. El agua y las sillas forman parte de la bienvenida. Las casas y las calles tienen un papel central en la conmemoración, no solamente el cementerio.
Un homenaje al fundador de los chinelos
El museo dedicó el montaje a Gonzalo Ramírez González, fallecido en 2024 y fundador de la comparsa de chinelos del pueblo. La instalación reproduce una vivienda con techo de dos aguas y un altar de tres niveles; incluye arcos florales, aserrín y una campana.
El INAH describe la participación comunitaria como parte esencial del proyecto. Sus habitantes no son únicamente el tema de la exposición: intervienen en la manera de compartir su tradición. El homenaje enlaza así una memoria personal con la historia de una agrupación reconocida dentro del pueblo.
La comida también permite entender esa relación. El relato de las curadoras, reproducido por Revista Nosotros, explica que las visitas llevan ceras y comparten alimentos. El valor del encuentro va más allá de contemplar un altar terminado: incluye recibir a otras personas y recordar en compañía.
La memoria de 22 años de exposiciones comunitarias
La programación incluyó una segunda muestra, “Ofrendas de ánimas. Memoria de las exposiciones comunitarias”, cuya apertura se anunció para el 22 de octubre en el vestíbulo del Auditorio Fray Bernardino de Sahagún. Reúne fotografías, utensilios y publicaciones sobre la participación de pueblos originarios desde 2004. Es distinta de la ofrenda del patio central y no debe confundirse su calendario.
La diversidad de estas expresiones también aparece en la cartonería monumental del Zócalo. En otro ámbito, la comparación de tamaños y precios del pan de muerto recuerda que un mismo nombre puede abarcar productos y presentaciones diferentes.
La fecha de cierre de la ofrenda de Santa Rosa Xochiac procede del programa oficial: 1 de noviembre. No se ha acreditado una ampliación en las fuentes revisadas. La exposición permite acercarse a una costumbre viva, pero no reemplaza la experiencia ni la voz de quienes la mantienen en su comunidad.
Imagen de archivo difundida el 22 de octubre de 2026: ofrenda de Santa Rosa Xochiac. Crédito: INAH, vía Revista Nosotros. No corresponde al montaje actual del museo.







