El Banco de Inglaterra anunció este jueves 5 de noviembre en Londres que su tasa de referencia sube del 3.75% al 4%. Los nueve integrantes del Comité de Política Monetaria coincidieron en encarecer el crédito; discreparon sobre cuánto. La decisión responde al riesgo de que la energía más cara prolongue la inflación británica, que alcanzó el 3.5% en septiembre.
Qué dividió al Banco de Inglaterra en la votación
Ocho miembros votaron por aumentar la tasa un cuarto de punto porcentual. El noveno quiso subirla medio punto, hasta el 4.25%. Nadie propuso mantenerla sin cambios. La minuta de la reunión, que terminó el miércoles y se publicó el jueves, pone el acento en los costos que las empresas y los hogares aún no han absorbido, más que en un solo dato mensual.
El banco distingue entre el precio que llega directamente al recibo de la energía y lo que ocurre después. Una empresa puede trasladar parte del aumento de sus costos al precio de otro producto; un trabajador puede pedir un ajuste salarial para recuperar capacidad de compra. Si los aumentos se extienden a bienes y servicios que no habían subido, la inflación puede mantenerse alta incluso cuando el combustible deje de encarecerse.
El comité reconoce que, por ahora, hay evidencia limitada de esa segunda ronda. No afirma que los salarios ya estén empujando los precios en espiral. Su juicio es preventivo: por la magnitud y la duración del encarecimiento energético, esperar a que el efecto resulte inequívoco también tiene un costo. El impacto del petróleo en las bolsas y en los precios explica parte de ese contexto exterior.
El 3.5% es un dato; el 5% es una previsión
La Oficina Nacional de Estadísticas británica registró una inflación anual de 3.5% en septiembre, frente al 3.1% de agosto. La medida que excluye energía, alimentos, alcohol y tabaco también avanzó, aunque menos: pasó del 2.6% al 2.8%. En los servicios, la variación anual aumentó del 3.4% al 3.7%.
Otra cifra ocupa el centro del diagnóstico: el banco prevé que la inflación general ronde el 5% hacia mediados de 2027. No es la inflación actual, ni la nueva meta del comité. La meta permanece en el 2%. La previsión puede cambiar si la energía sigue otra trayectoria o si las familias y empresas reaccionan de manera distinta a la que hoy anticipa el banco.
Qué vigilará antes de la próxima decisión
La tasa británica no puede abaratar el petróleo en los mercados internacionales. Sí influye en las condiciones a las que se financian hogares y empresas. El comité considera que la actividad reciente resistió mejor de lo esperado, pero no da por hecho que conserve ese ritmo. Un crédito más caro y una factura energética más alta pueden presionar al mismo tiempo el presupuesto familiar.
La siguiente decisión está prevista para el 17 de diciembre. El comité revisará los salarios, la forma en que las empresas fijan precios y la capacidad que permanece sin utilizar en la economía. No se comprometió a otra subida. Al igual que en el debate mexicano sobre las tasas y la inflación, una votación describe la decisión de una reunión, no una ruta obligatoria para las siguientes.







