Verduras frescas exhibidas en un mercado de MéxicoVerduras y alimentos frescos en un mercado de México. Foto: Matthew Stephenson / Unsplash.

El costo de la canasta alimentaria urbana aumentó 5.5% anual en septiembre de 2026 y alcanzó 2,590.61 pesos mensuales por persona, informó el INEGI. El avance superó la inflación general de 3.45% y muestra que los alimentos básicos siguen presionando con mayor fuerza el bolsillo de los hogares, pese a la moderación del índice general de precios.

Canasta alimentaria avanza más que la inflación

La actualización de las Líneas de Pobreza publicada por el INEGI ubicó el valor mensual de la canasta alimentaria en 2,590.61 pesos por persona en zonas urbanas y en 1,940.96 pesos en áreas rurales. En comparación con septiembre de 2025, los incrementos fueron de 5.5% y 4.9%, respectivamente.

Ambas variaciones quedaron por encima del 3.45% reportado por el INEGI para la inflación general. La diferencia fue de poco más de dos puntos porcentuales en las ciudades, lo que confirma que la desaceleración del indicador agregado no se tradujo en el mismo alivio para el gasto en comida.

El aumento también se aceleró frente al mes previo. La canasta alimentaria subió 1.1% en el ámbito urbano y 1.6% en el rural entre agosto y septiembre. Estos movimientos ayudan a explicar por qué la percepción cotidiana puede apartarse de la cifra general, un contraste ya visible cuando la inflación de septiembre mantuvo presión en alimentos.

Para cubrir la canasta alimentaria y la no alimentaria, la Línea de Pobreza por Ingresos llegó a 4,951.66 pesos mensuales por persona en ciudades y a 3,553.70 pesos en comunidades rurales. En ambos casos el aumento anual fue de 4.4%, todavía 0.9 puntos por encima de la inflación general.

Cebolla, jitomate y comida fuera elevan el costo

El reporte identificó a la cebolla, el jitomate y los alimentos y bebidas consumidos fuera del hogar entre los componentes con mayor incidencia. La cebolla registró un encarecimiento cercano a 90% anual y el jitomate aumentó 26.7%, mientras comer fuera de casa costó 5.8% más.

La incidencia cambió según el lugar de residencia. En las ciudades, el gasto en alimentos preparados fuera del hogar fue el principal impulsor; en las zonas rurales, la cebolla encabezó la presión. En la canasta ampliada también destacaron el transporte público, con aumentos de 8.4% en áreas urbanas y 9.2% en las rurales, y el rubro de educación, cultura y recreación, con alzas cercanas a 6%.

La organización México, ¿cómo vamos? subrayó que el costo de los alimentos creció con mayor rapidez que el nivel general de precios. La canasta alimentaria explicó 64.5% de la variación anual de la línea de pobreza urbana y 60.1% de la rural.

El promedio nacional no refleja igual presión en cada hogar

Las Líneas de Pobreza son referencias mensuales por persona; no representan un salario recomendado ni el gasto exacto de una familia. Su función es determinar si el ingreso alcanza para adquirir alimentos, bienes y servicios esenciales, y sirven como insumo para medir la pobreza multidimensional.

Sin embargo, el dato permite observar una presión distributiva relevante: los hogares de menores ingresos destinan una proporción mayor de su presupuesto a la alimentación. Por ello, una canasta que aumenta por encima del promedio erosiona más su capacidad de compra, aunque la inflación general permanezca dentro del intervalo de variabilidad del Banco de México.

El encarecimiento también coincide con una caída reciente en la confianza del consumidor. La combinación de alimentos, transporte y educación al alza plantea un reto para el ingreso disponible y obliga a distinguir entre la estabilidad del índice nacional y lo que realmente pagan las familias por cubrir sus necesidades básicas.

Por Enrique Muñoz

Enrique Muñoz es periodista y editor de Enrique Muñoz News. Su trabajo se enfoca en la cobertura de Tamaulipas, la política nacional y los acontecimientos de interés público en México. En este sitio publica noticias, entrevistas, análisis y opinión.