CIUDAD DE MÉXICO, 8 de octubre de 2026.— El choque Morena-PT escaló después de que Alberto Anaya atribuyera a presiones de Estados Unidos la selección de candidaturas oficialistas para 2027. Claudia Sheinbaum rechazó la acusación por carecer de sustento y defendió las encuestas de Morena. La disputa importa porque exhibe una negociación fracturada entre aliados que competirán por 17 gubernaturas y la Cámara de Diputados.
Choque Morena-PT deja una acusación sin pruebas
La presidenta calificó como “absurda” la afirmación del dirigente petista y sostuvo que Morena utiliza encuestas para definir a sus coordinadores estatales, figuras que posteriormente serán candidatas. Su respuesta fue recogida por La Jornada y por El País.
Anaya había sostenido un día antes que Washington presionó para desplazar a Morena hacia posiciones de centro y centroderecha. También dejó abierta la posibilidad de que el PT compita solo en algunas entidades. Sin embargo, no presentó documentos, testimonios verificables ni otro elemento público que acredite una intervención estadounidense. La propia cobertura de La Jornada sobre sus declaraciones consigna la acusación como una postura partidista, no como un hecho probado.
La falta de evidencia no elimina el dato político: el PT quedó sin encabezar ninguna de las 17 candidaturas a gubernaturas, mientras el PVEM tendrá al menos tres y podría sumar una cuarta. Ese reparto alimentó la inconformidad de un aliado que reclama nuevas encuestas y acusa a Morena de haber controlado el proceso.
Las encuestas tampoco despejan la opacidad
Sheinbaum defendió el método, pero la respuesta oficial no resolvió otra pregunta: qué información completa se publicará para demostrar que las encuestas fueron comparables, auditables y acordadas por los tres partidos. Morena ha dado por terminada la selección, mientras el PT sostiene que los ejercicios realizados fueron estrictamente morenistas.
La controversia ocurre en un momento en que el oficialismo enfrenta cuestionamientos sobre sus procesos internos y sobre reformas que todavía requieren correcciones. Este sitio documentó que Morena ya admite ajustes pendientes en la reforma judicial, aunque aún no define responsables ni plazos. También ha seguido cambios legislativos, como la reforma de derechos de autor cuestionada por posibles efectos de censura.
El problema de fondo no es únicamente quién gana cada encuesta. Sin resultados detallados, metodología, tamaño de muestra y mecanismos de revisión accesibles, la coalición pide confianza en un procedimiento que uno de sus integrantes desconoce. Esa opacidad convierte una disputa interna en un asunto de rendición de cuentas electoral.
La alianza llega dividida al proceso electoral
El Instituto Nacional Electoral informa que el proceso federal 2026-2027 ya está en marcha y que el 6 de junio de 2027 se renovarán las 500 diputaciones. A esa elección se suman comicios locales en las 32 entidades y gubernaturas en 17 estados, por lo que la definición de coaliciones y candidaturas tendrá consecuencias nacionales.
Morena, PT y PVEM anunciaron meses atrás que buscarían competir juntos. Ahora la acusación de injerencia extranjera, sin respaldo público, y la negativa presidencial muestran que la unidad proclamada depende de acuerdos que no están cerrados. La responsabilidad de los partidos es publicar las reglas y resultados del proceso; de lo contrario, la discusión quedará atrapada entre una denuncia sin pruebas y una defensa oficial que exige creer en encuestas cuya trazabilidad sigue incompleta.







