México defendió ante la Asamblea General de la ONU su estrategia de seguridad y aseguró que los homicidios dolosos bajaron alrededor de 51% en 22 meses. El canciller Roberto Velasco sostuvo que el país coopera sin renunciar a su soberanía, pero evitó responder directamente a Donald Trump, quien días antes había señalado a México como epicentro de la violencia de los cárteles.
México en la ONU reivindica su estrategia de seguridad
Velasco intervino el 25 de septiembre en Nueva York, en representación de la presidenta Claudia Sheinbaum. El funcionario presentó la reducción de homicidios como una prueba de que la política federal combina atención a las causas, inteligencia, investigación, fortalecimiento institucional y presencia del Estado.
De acuerdo con la cobertura de N+, el canciller afirmó que el descenso acumulado a julio de 2026 fue cercano a 51%. También expuso cuatro principios para la cooperación internacional: respeto a la soberanía y a la integridad territorial, responsabilidad compartida y diferenciada, confianza mutua y cooperación sin subordinación.
El dato oficial muestra una mejora relevante, aunque no elimina el debate sobre los territorios afectados por homicidios, desapariciones, extorsión y control criminal. La cifra nacional tampoco sustituye la obligación de explicar los resultados por estado, las sentencias obtenidas ni la capacidad de las fiscalías para convertir operativos en justicia efectiva.
La respuesta a Trump quedó implícita
El discurso ocurrió después de que Trump afirmara en la misma Asamblea que México era el “epicentro” de la violencia de los cárteles y cuestionara el control gubernamental sobre parte del territorio. EMN documentó previamente los señalamientos del presidente estadounidense y la presión sobre México.
Velasco no mencionó por nombre a Trump ni a Estados Unidos. Fuerza Informativa Azteca destacó que el canciller defendió la soberanía y la cooperación entre países, pero no respondió directamente a las críticas del mandatario estadounidense.
La formulación mantuvo la línea diplomática de Palacio Nacional: cooperación sí, intervención no. Sin embargo, dejó sin respuesta puntual la acusación sobre el control territorial y evitó confrontar desde la tribuna los datos o criterios empleados por Washington. La réplica fue política y general, no una refutación detallada de los señalamientos estadounidenses.
Resultados oficiales y pendientes de rendición de cuentas
El canciller afirmó que la reducción de la violencia no se consiguió mediante una lógica de guerra ni haciendo de la fuerza la única respuesta. También destacó programas sociales, educación y empleo para jóvenes. Esa explicación coincide con la narrativa oficial, pero exige indicadores verificables sobre impunidad, desapariciones y fortalecimiento de ministerios públicos.
La distancia entre operativos y sanciones sigue siendo un foco de revisión. Un análisis reciente de EMN mostró que 84% de las sanciones anticorrupción reportadas correspondieron a faltas leves, un ejemplo de por qué la cantidad de acciones gubernamentales no necesariamente equivale a resultados de fondo.
En política exterior, Velasco también respaldó el reconocimiento del Estado palestino, rechazó el embargo a Cuba y pidió que Naciones Unidas se renueve para responder a los conflictos armados. La agencia EFE informó que México llamó a recuperar la capacidad del organismo para preservar la paz y hacer prevalecer el derecho internacional.
El mensaje buscó proyectar soberanía y logros internos, pero el punto más sensible quedó abierto: cómo responderá el Gobierno mexicano a las acusaciones de Washington con evidencia pública, resultados judiciales y controles institucionales capaces de demostrar que la reducción estadística de homicidios se traduce en seguridad duradera.







