Pemex pierde 10,795 millones de pesos en el tercer trimestre de 2026, según los resultados divulgados este 30 de octubre en México. El saldo negativo de la empresa estatal contrasta con el crecimiento de sus ingresos y obliga a distinguir la recuperación operativa de la rentabilidad final. La petrolera sostiene que mejoró frente al mismo periodo de 2025 y redujo su deuda.
Pemex pierde menos, pero vuelve a números rojos
La información publicada por EFE sitúa la pérdida de julio a septiembre en 10,795 millones de pesos, frente a 61,242 millones un año antes. La reducción interanual es de 82.4%, aunque el resultado supone volver a pérdidas después de la utilidad del segundo trimestre. Ambas comparaciones importan: mejorar frente a un trimestre especialmente desfavorable no significa haber alcanzado ganancias.
La agencia reportó ingresos por 486,779 millones de pesos, un aumento de 28.5%. También recogió la explicación de la directora financiera, Elizabeth González: el saldo estuvo afectado por factores cambiarios, costos de instrumentos financieros y el pago del derecho petrolero para el bienestar. El resultado neto incorpora esos conceptos; por eso no debe confundirse con la utilidad que genera la operación antes de todas esas cargas.
La explicación oficial destaca refinación y ventas
En su comunicado número 86, fechado el 30 de octubre, Pemex destacó que el procesamiento de crudo del Sistema Nacional de Refinación llegó a 1.143 millones de barriles diarios, 13.8% más que un año antes. La empresa presentó ese avance como el nivel más alto desde 2014 y destacó aumentos en la elaboración de gasolinas y diésel.
El documento oficial redondea los ingresos a 487 mil millones de pesos y la utilidad operativa a 98 mil millones. Subraya una mejora cercana a 50 mil millones en el resultado neto, pero no ofrece en ese comunicado la cifra exacta de la pérdida. Leerlo junto con la cobertura del reporte financiero permite apreciar tanto el avance operativo como el saldo final todavía negativo.
La empresa también anunció mecanismos de apoyo financiero y liquidez para proveedores durante el último trimestre, coordinados con Hacienda y Energía. Esa es la respuesta institucional al desafío de mantener pagos y continuidad operativa; no representa, por sí misma, la liquidación de todos los compromisos pendientes.
Deuda menor no equivale a cuentas saldadas
Expansión, al revisar los resultados, reportó un saldo de deuda financiera de 77,600 millones de dólares al cierre de septiembre, 8.9% inferior al cierre de 2025. Los adeudos con proveedores y contratistas se ubicaron en 414,218 millones de pesos, una reducción de 5.1% respecto al cierre del año anterior.
Son obligaciones distintas y están expresadas en monedas diferentes: sumarlas directamente produciría una cifra engañosa. El medio también detalló una pérdida cambiaria de 16,391 millones de pesos y costos por derivados de 8,900 millones. Esas presiones ayudan a explicar por qué vender más no se tradujo en una utilidad neta.
Para la rendición de cuentas, el seguimiento relevante es si las mejoras pueden sostenerse y convertirse en pagos oportunos e inversión, no sólo en indicadores favorables aislados. El contexto incluye las demandas laborales en Pemex y la discusión sobre el peso de la deuda frente a la inversión pública. Las pérdidas contables aquí reportadas no acreditan corrupción ni permiten atribuir responsabilidades individuales sin otra evidencia.
Fotografía de archivo: Juan Carlos Carpio Fragoso en el Congreso Mexicano del Petróleo, Veracruz, 3 de junio de 2026. Crédito: Pemex, difundida por su cuenta oficial y reproducida por La Jornada. No corresponde a la presentación de resultados de octubre.







