Vista aérea de la sede del Senado de la República en Ciudad de MéxicoSede del Senado de la República en Ciudad de México. Foto: ProtoplasmaKid/Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0).

El Senado aprobó este martes 29 de septiembre la reforma de nacionalidad única impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum. Morena, el PVEM y el PT reunieron exactamente los 86 votos necesarios para modificar la Constitución; 42 legisladores votaron en contra. La medida limitará, desde 2028, el acceso de personas con doble nacionalidad a la Presidencia, gubernaturas y Jefatura de Gobierno de Ciudad de México.

Reforma de nacionalidad única pasa sin un voto de margen

La votación exhibió lo estrecho de la mayoría oficialista. Con los 128 senadores presentes, el bloque gobernante alcanzó el mínimo requerido para aprobar una reforma constitucional. La propuesta modifica los artículos 82, 116 y 122 y ahora deberá recibir el respaldo de la mayoría de las legislaturas locales antes de poder ser declarada constitucional.

El proyecto establece que quienes aspiren a encabezar el Poder Ejecutivo federal o local no deberán poseer otra nacionalidad distinta de la mexicana. Si cuentan con ella, tendrán que renunciar antes de solicitar su registro como candidatos. La restricción no elimina la doble nacionalidad para el resto de la población ni modifica, por sí misma, otros derechos ciudadanos.

La entrada en vigor está prevista para 2028. Por esa razón, no afectará las 17 elecciones de gubernatura programadas para 2027. La aprobación culmina una etapa que Enrique Muñoz News siguió desde que la iniciativa dividió al Congreso y cuando Morena llegó al Senado sin margen de error.

Gobierno invoca soberanía; oposición advierte exclusión

Sheinbaum y los legisladores oficialistas sostienen que los titulares de los poderes ejecutivos deben mantener un vínculo jurídico exclusivo con México. Durante la discusión previa en la Cámara de Diputados, representantes de Morena afirmaron que la reforma busca evitar conflictos de lealtad y reforzar la defensa de los intereses nacionales, según el registro oficial del Sistema de Información Legislativa.

La justificación, sin embargo, no estuvo acompañada de casos públicos que demuestren que la doble nacionalidad haya provocado una afectación concreta en el ejercicio de la Presidencia o de una gubernatura. Ese vacío alimentó las críticas de PAN, PRI y Movimiento Ciudadano, que consideran desproporcionado convertir la nacionalidad única en requisito constitucional.

La oposición centró su rechazo en los mexicanos que migraron y adquirieron otra ciudadanía. El PAN sostuvo que la medida reduce su derecho a ser votados, aun cuando conservan la nacionalidad mexicana. En su posicionamiento publicado durante la sesión, la bancada acusó al oficialismo de buscar el voto de los migrantes mientras limita su acceso a cargos ejecutivos.

Qué falta para que la reforma entre en vigor

La reforma todavía no es aplicable. Al tratarse de una modificación constitucional, deberá ser aprobada por la mayoría de los congresos estatales. Después, el Congreso de la Unión realizará el cómputo correspondiente y emitirá la declaratoria; finalmente, el decreto tendrá que publicarse en el Diario Oficial de la Federación.

La crónica de la votación de El País confirmó el resultado de 86 votos a favor y 42 en contra. El desenlace también mostró que el PVEM y el PT, que habían expresado reservas durante la negociación, terminaron aportando los votos indispensables para que Morena alcanzara la mayoría calificada.

El siguiente debate será reglamentario. El Congreso tendrá que ajustar las leyes de nacionalidad y electorales para definir cómo se acreditará una renuncia efectiva a una ciudadanía extranjera, qué documentos serán exigibles y qué autoridad resolverá las controversias. Sin reglas claras, el nuevo requisito podría trasladar la disputa política a los tribunales electorales.

La aprobación cierra la discusión legislativa federal, pero no la controversia. El oficialismo presenta la reforma de nacionalidad única como una salvaguarda de soberanía; sus críticos la consideran una barrera que restringe derechos políticos sin demostrar un riesgo verificable. Los congresos locales tendrán ahora la última palabra para completar el cambio constitucional.

Imagen: sede del Senado de la República en Ciudad de México. Fotografía de ProtoplasmaKid/Wikimedia Commons, licencia CC BY-SA 4.0.

Por Enrique Muñoz

Enrique Muñoz es periodista y editor de Enrique Muñoz News. Su trabajo se enfoca en la cobertura de Tamaulipas, la política nacional y los acontecimientos de interés público en México. En este sitio publica noticias, entrevistas, análisis y opinión.