Buque portacontenedores y grúas en el puerto de Manzanillo, ColimaBuque portacontenedores en el puerto de Manzanillo, Colima. Foto: Puerto de Manzanillo/Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0; recorte horizontal.

México registró un superávit comercial de 605 millones de dólares en agosto de 2026, después del déficit observado en julio, informó el Inegi este lunes 28 de septiembre. El resultado se apoyó en un fuerte crecimiento de las exportaciones no petroleras, pero también exhibió señales de cautela: las ventas automotrices retrocedieron y el déficit petrolero siguió por encima de 3 mil millones de dólares.

Superávit comercial regresa tras el déficit de julio

La Balanza Comercial de Mercancías de México reportó exportaciones por 78 mil 10 millones de dólares e importaciones por 77 mil 405 millones durante agosto. Frente al mismo mes de 2025, las ventas al exterior crecieron 40.4% y las compras avanzaron 34.2%.

El saldo positivo contrasta con el déficit de 848 millones de dólares registrado en julio. La mejora se explicó por la ampliación del superávit no petrolero, que pasó de 2 mil 809 millones a 4 mil 47 millones de dólares, y por una reducción moderada del déficit petrolero, de 3 mil 657 millones a 3 mil 441 millones.

En los primeros ocho meses del año, el superávit comercial acumuló 9 mil 860 millones de dólares. En el mismo periodo de 2025, México había registrado un déficit de 913 millones. El dato fortalece la posición externa del país, pero el saldo por sí solo no permite concluir que toda la economía exportadora avance con la misma solidez.

Exportaciones automotrices caen pese al salto manufacturero

La principal fuente del crecimiento fue la manufactura no automotriz. Las exportaciones manufactureras aumentaron 42.6% anual y alcanzaron 73 mil 619 millones de dólares. Dentro de ese rubro, los equipos y aparatos eléctricos y electrónicos subieron 122.3%, una expansión que confirma el peso creciente de la demanda tecnológica y de cómputo.

El contraste estuvo en la industria automotriz: sus exportaciones disminuyeron 2.2% anual. Las ventas dirigidas a Estados Unidos bajaron 1% y las destinadas a otros mercados, 7.8%. Este retroceso importa porque el sector ha sido uno de los principales generadores de divisas, empleo industrial y cadenas de proveeduría en México.

La dependencia del mercado estadounidense también se mantiene elevada. Entre enero y agosto, Estados Unidos concentró 84.69% de las exportaciones no petroleras mexicanas. Esa concentración vuelve a la economía más vulnerable a cambios arancelarios, reglas de origen y decisiones de inversión ligadas a la revisión del T-MEC.

El comportamiento comercial ocurre mientras el peso mexicano enfrenta episodios de volatilidad y continúan pendientes fricciones arancelarias con socios estratégicos, como mostró la reciente revisión de los acuerdos comerciales entre México y Corea del Sur.

El saldo positivo no elimina debilidades internas

Las importaciones de bienes intermedios crecieron 41.9%, una señal compatible con mayor actividad productiva y demanda de insumos. Sin embargo, las compras de bienes de capital —maquinaria y equipo utilizados para ampliar capacidad— avanzaron apenas 6.9% anual y solo 3% entre enero y agosto.

Esa diferencia plantea una advertencia: el comercio puede crecer con fuerza sin que la inversión productiva avance al mismo ritmo. Un superávit apoyado en exportaciones concentradas en pocos sectores y mercados no sustituye la necesidad de ampliar capacidad, diversificar destinos y fortalecer proveedores nacionales.

El calendario económico de El Economista anticipa que esta semana también se conocerán las remesas de agosto, las expectativas del sector privado y la opinión empresarial. Esos indicadores permitirán medir si el dinamismo externo se traduce en mayor confianza e inversión doméstica.

El Gobierno federal ha destacado previamente el crecimiento exportador como señal de fortaleza. El nuevo reporte ofrece sustento para reconocer el repunte, pero también obliga a matizarlo: el déficit petrolero persiste, el sector automotriz se contrajo y la inversión en bienes de capital crece con lentitud. La fotografía laboral tampoco es uniforme; aunque aumentó la ocupación, la informalidad laboral subió a 55%, lo que limita cuánto del desempeño comercial llega a los hogares.

Por Enrique Muñoz

Enrique Muñoz es periodista y editor de Enrique Muñoz News. Su trabajo se enfoca en la cobertura de Tamaulipas, la política nacional y los acontecimientos de interés público en México. En este sitio publica noticias, entrevistas, análisis y opinión.