Claudia Sheinbaum llegó este 1 de octubre a dos años en la Presidencia con la caída de homicidios como uno de sus principales argumentos de gestión: el Gobierno reporta una reducción de 53% en el promedio diario respecto de septiembre de 2024. El descenso es relevante, pero la cifra todavía proviene de registros preliminares de fiscalías y no equivale a una medición definitiva de muertes.
El contraste es importante para evaluar el resultado sin convertirlo en propaganda ni minimizarlo. La tendencia oficial apunta a una baja sostenida, mientras persisten dudas sobre la calidad de los registros estatales, las diferencias entre fuentes y la concentración de la violencia en entidades que siguen acumulando una parte considerable de los asesinatos.
La caída de homicidios que presume Sheinbaum
El informe presentado por la Presidencia calculó que el promedio diario pasó de 86.9 homicidios dolosos en septiembre de 2024, último mes del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, a 40.8 en agosto de 2026. La diferencia equivale a 46 asesinatos menos cada día y colocó a agosto como el mes más bajo de la serie oficial iniciada en 2015.
La administración atribuye el resultado a la coordinación federal y estatal, el uso de inteligencia, las detenciones de generadores de violencia y los operativos contra armas, drogas y laboratorios clandestinos. La reducción también coincide con descensos fuertes en entidades que antes impulsaban el promedio nacional, aunque el Estado de México, Guanajuato, Baja California, Chihuahua y Sinaloa continúan apareciendo entre los focos de mayor incidencia.
La última semana completa de septiembre mantuvo un nivel cercano al nuevo promedio: se contabilizaron 284 homicidios entre los días 21 y 27, según el recuento diario de la Secretaría de Seguridad recopilado por UnoTV. Son alrededor de 40.6 casos por día, una cifra menor que la de 2024, pero que todavía representa más de 14 mil asesinatos si se sostuviera durante un año.
El 53% todavía no es una cifra definitiva
El dato utilizado por el Gobierno procede del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública y contabiliza carpetas de investigación reportadas por las fiscalías estatales. Estos registros son oportunos y permiten seguir la tendencia mensual, pero pueden modificarse conforme avanzan las investigaciones o cambian las clasificaciones de los delitos.
La medición del Inegi sigue otro camino: parte de certificados de defunción, actas del Registro Civil y cuadernos estadísticos del Ministerio Público. El Instituto informó que en 2025 hubo 27 mil 989 defunciones por presunto homicidio, todavía con carácter preliminar, y señaló que la validación incluye una confronta con la Secretaría de Salud. Por ello, los datos definitivos de mortalidad de 2026 aún tardarán en conocerse.
Un análisis de EL PAÍS recogió cuestionamientos de especialistas sobre la creciente diferencia entre registros del Inegi y del SESNSP, así como sobre posibles reclasificaciones o subregistros. Esos señalamientos no invalidan automáticamente el descenso, pero sí obligan al Gobierno a publicar bases comparables, explicar ajustes y permitir auditorías independientes.
Menos asesinatos, pero la rendición de cuentas sigue pendiente
La caída de homicidios es una señal favorable y medible, aunque no agota la crisis de seguridad. Desapariciones, extorsión, cobro de piso y violencia contra buscadoras requieren indicadores propios. Este medio documentó que el Gobierno negó un patrón de desapariciones contra personas buscadoras, mientras reconoció rezagos en búsqueda, investigación y justicia.
Al iniciar su tercer año, Sheinbaum enfrenta una prueba doble: conservar la reducción sin que dependa de acuerdos criminales temporales y demostrar que las fiscalías registran todos los homicidios con criterios homogéneos. La transparencia también será central en otras decisiones de su mayoría, como la reforma de derechos de autor cuestionada por sus riesgos para la libertad de expresión. El balance más sólido no será el porcentaje anunciado, sino la capacidad de sostenerlo y validarlo con cifras independientes.







