Vista aérea horizontal del edificio del Banco de México en la Ciudad de MéxicoEdificio del Banco de México. Foto: ProtoplasmaKid/Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0.

El Banco de México dejó expuesta una división sobre el siguiente movimiento de política monetaria: aunque sus cinco integrantes votaron por mantener la tasa en 6.50%, tres se mostraron dispuestos a evaluar un recorte si la inflación y la actividad económica lo permiten. La señal importa porque anticipa el costo futuro del crédito, pero llega con riesgos inflacionarios todavía inclinados al alza.

Recorte de tasa: tres miembros abren la puerta

La minuta publicada por Banxico el 8 de octubre corresponde a la reunión del 23 de septiembre y a la decisión anunciada un día después. El documento confirma que la Junta de Gobierno fue unánime al dejar la tasa interbancaria a un día en 6.50%, por tercer anuncio consecutivo.

El consenso terminó en la decisión inmediata, no en el diagnóstico hacia adelante. De acuerdo con el desglose de El Economista, tres de los cinco integrantes plantearon que podría valorarse una reducción. Entre sus argumentos aparecen la holgura de la economía, la ausencia de presiones relevantes de demanda y una postura monetaria que aún consideran restrictiva.

Uno de los integrantes habló de la posibilidad de discutir un “ajuste fino” a la baja. Otro sostuvo que Banxico no tendría que reaccionar mecánicamente a las decisiones de la Reserva Federal, dado que México y Estados Unidos atraviesan etapas distintas del ciclo económico. La minuta no identifica por nombre a los autores de cada postura.

La inflación limita el margen de Banxico

La apertura a un recorte de tasa no equivale a una decisión tomada. La propia Junta sostuvo que el balance de riesgos para la inflación conserva un sesgo al alza y señaló amenazas ligadas a los conflictos geopolíticos, los energéticos, la persistencia de la inflación subyacente y cambios en la política comercial estadounidense.

El dato más reciente refuerza esa cautela. El Inegi reportó que la inflación anual fue de 3.45% en septiembre de 2026. Aunque permanece dentro del intervalo de variabilidad de Banxico, la cifra se aceleró por segundo mes. En este sitio se documentó que el repunte de la inflación presionó especialmente a los alimentos, un componente que afecta con mayor intensidad a los hogares de menores ingresos.

Además, la minuta advierte que las expectativas de inflación de largo plazo siguen por encima del objetivo puntual de 3%. Para la Junta, la convergencia a esa meta todavía requiere vigilancia y no permite prometer una trayectoria predeterminada de recortes.

Crédito, peso y crecimiento: lo que está en juego

Una baja de la tasa de referencia puede trasladarse gradualmente a costos menores para empresas y familias, pero el efecto no es automático ni inmediato. Los bancos incorporan también riesgo, plazo y condiciones de mercado. Un recorte prematuro, en cambio, podría debilitar al peso o alimentar expectativas de precios si el entorno externo se deteriora.

Ese equilibrio luce más complejo porque la Reserva Federal elevó su tasa en septiembre y anticipó que podría subirla otra vez. Una brecha menor entre las tasas de México y Estados Unidos puede restar atractivo relativo a los activos en pesos. La moneda ya había mostrado volatilidad: previamente se informó que el peso volvió a superar las 18 unidades por dólar tras el mensaje restrictivo de la Fed.

Al mismo tiempo, la economía mexicana mantiene señales mixtas. Banxico calculó que el PIB avanzó 1.42% trimestral en el segundo trimestre, pero anticipó moderación posterior y señaló debilidad en el consumo, el empleo y parte de la inversión. Esa lectura coincide con un crecimiento aún por debajo del promedio previo a la pandemia, pese a que el Banco Mundial elevó su previsión para México.

La próxima decisión no está resuelta. La minuta deja dos bloques claros: quienes ven espacio para aliviar gradualmente el costo del dinero y quienes privilegian una pausa prolongada hasta que la inflación se acerque de forma más sólida a 3%. Para hogares y empresas, el mensaje práctico es que el crédito podría abaratarse, pero no hay garantía de que ocurra pronto.

Imagen: vista aérea del edificio del Banco de México, en la Ciudad de México. Crédito: ProtoplasmaKid/Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0.

Por Enrique Muñoz

Enrique Muñoz es periodista y editor de Enrique Muñoz News. Su trabajo se enfoca en la cobertura de Tamaulipas, la política nacional y los acontecimientos de interés público en México. En este sitio publica noticias, entrevistas, análisis y opinión.