México anunció más presupuesto, 100 plazas operativas y una nueva política para fortalecer a la Agencia Federal de Aviación Civil (AFAC), después de que una auditoría de Estados Unidos detectó casi dos decenas de observaciones. El gobierno busca evitar que la aviación mexicana pierda la Categoría 1, una degradación que limitaría la expansión de aerolíneas nacionales hacia su principal mercado internacional.
Auditoría pone a prueba a la aviación mexicana
El secretario de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes, Jesús Antonio Esteva, informó que la AFAC recibirá un aumento presupuestal y contratará a 100 trabajadores operativos para reforzar la supervisión. El anuncio llegó después de que personal del sector cuestionó recortes incluidos en la propuesta de gasto para 2027, una señal contradictoria frente a la necesidad de atender las deficiencias regulatorias.
De acuerdo con Reuters, la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA) identificó cerca de dos decenas de asuntos pendientes y revisará los avances en diciembre. Si las correcciones no resultan suficientes, México podría volver a Categoría 2 desde febrero de 2027.
La AFAC informó oficialmente que la evaluación IASA se realizó del 10 al 14 de agosto para revisar el cumplimiento de estándares internacionales de seguridad operacional. Sin embargo, la lista completa de observaciones, los responsables de cada corrección y el calendario verificable de cumplimiento no han sido difundidos públicamente.
Una degradación tendría costos para las aerolíneas
La Categoría 1 certifica que la autoridad aeronáutica cumple estándares mínimos internacionales. Perderla no suspendería los vuelos existentes, pero impediría a las empresas mexicanas abrir nuevas rutas o aumentar frecuencias hacia Estados Unidos. También restringiría acuerdos comerciales y daría ventaja a competidores estadounidenses.
Ese impacto ya tiene antecedente. México permaneció en Categoría 2 entre mayo de 2021 y septiembre de 2023; durante ese periodo, las aerolíneas nacionales no pudieron ampliar su oferta al mercado estadounidense. La presión ocurre pocos días después de que Washington levantó restricciones a nuevos vuelos desde los aeropuertos capitalinos, una decisión separada de la auditoría de seguridad y que sigue sujeta a vigilancia. Enrique Muñoz News explicó ese escenario en la nota sobre la reapertura de rutas mexicanas a Estados Unidos.
Promesas de recursos, pero falta conocer montos y plazos
Esteva dijo que el gobierno prepara la primera actualización integral de la política aeronáutica en cinco años y puso en marcha un plan de navegación aérea con horizonte de 15 años. También prometió más personal capacitado y una AFAC fortalecida al cierre del sexenio.
Las medidas responden a la auditoría, pero aún faltan datos esenciales para medirlas: el monto adicional que recibirá la AFAC, la fecha de incorporación de las 100 plazas, las áreas que serán reforzadas y el avance de cada observación. Sin esa información, no es posible determinar si el aumento corrige la insuficiencia presupuestal o sólo compensa parcialmente los recortes planteados.
La relación aérea con Estados Unidos acumula otros frentes regulatorios y de seguridad. El gobierno estadounidense mantiene supervisión sobre compromisos bilaterales, mientras la FAA también ha impuesto restricciones a drones en la frontera. En el ámbito interno, el debate sobre el control de la infraestructura aeroportuaria se amplió tras la resolución que permitió aeropuertos militares sin licitación pública.
Diciembre será la primera prueba de cumplimiento
La revisión de la FAA prevista para diciembre será el primer punto de control. Antes de esa fecha, el gobierno deberá demostrar con expedientes, personal, procesos y recursos que la supervisión aérea funciona, no sólo que existe una promesa de reorganización.
Conservar la Categoría 1 importa por seguridad, conectividad y competencia. También es una prueba de rendición de cuentas: la AFAC tendrá que transparentar qué falló, cuánto costará corregirlo y quién responderá si México repite una degradación que apenas logró revertir hace tres años.







