El Gobierno federal creó un Consejo Asesor para la Transformación Digital del Sector Salud que diseñará un sistema para rastrear medicamentos desde la compra hasta el paciente. El plan, anunciado por Claudia Sheinbaum y con arranque previsto en enero de 2027, busca atender fallas de abasto y desvíos; sin embargo, la presentación no detalló presupuesto, contratación ni métricas públicas de cumplimiento.
Salud digital: tres proyectos para una cadena enorme
La Presidencia informó el 23 de octubre que el nuevo consejo trabajará junto con la Secretaría de Salud y la Agencia de Transformación Digital. Sus prioridades son recibir solicitudes de pacientes y personal médico en tiempo real, administrar almacenes e inventarios y organizar la logística de última milla.
La escala explica la dificultad: el sector público utiliza alrededor de 3 mil millones de piezas de medicamentos e insumos al año, distribuidas entre más de mil hospitales y cerca de 15 mil centros de salud y unidades de primer nivel. El objetivo oficial es conocer el trayecto de cada producto desde la compra, su paso por los almacenes y las farmacias hospitalarias, hasta la entrega al paciente.
De acuerdo con Milenio, el consejo deberá mostrar avances en un mes y el sistema comenzaría a implementarse en enero de 2027. La fecha convierte el anuncio en un compromiso verificable de corto plazo, pero todavía no equivale a una solución operativa.
El reto es el abasto, no sólo la plataforma
Sheinbaum sostuvo que la automatización debe evitar problemas en el suministro. La promesa llega después de que el propio Gobierno reconociera fallas que no se explican únicamente por las compras. En septiembre, la mandataria admitió corrupción y deficiencias de gestión en el sistema de salud, mientras que trabajadores del IMSS han señalado carencias de personal, equipos e insumos.
La trazabilidad también pretende frenar el robo y la reventa. Eduardo Clark, subsecretario de Salud, reconoció que existen casos documentados de medicamentos sustraídos de unidades públicas. La Crónica de Hoy reportó que se priorizará el seguimiento de lotes y productos de alto costo, además de un etiquetado más visible para identificar medicinas gratuitas.
Ese problema ya había sido reconocido públicamente por la autoridad sanitaria. Enrique Muñoz News documentó que Salud admitió el robo de medicamentos en hospitales, un antecedente que obliga a medir si el nuevo sistema reduce pérdidas y mejora la entrega real a los usuarios.
Costos, datos y controles siguen sin explicación
La presentación identificó a especialistas de la UNAM, el Tecnológico Nacional de México, el CIMAT y el IPN, además de personal de la Fábrica de Inteligencia Artificial. No obstante, el Gobierno no informó el presupuesto del proyecto, el mecanismo para contratar tecnología, la infraestructura que se reutilizará ni los responsables de auditar los resultados.
Tampoco se detallaron reglas sobre protección de datos personales, interoperabilidad entre IMSS, ISSSTE, IMSS-Bienestar y servicios estatales, o protocolos para corregir registros erróneos. Son definiciones centrales porque una plataforma de esta escala administrará información sensible y decisiones de inventario que afectan tratamientos.
El avance deberá evaluarse con indicadores públicos: recetas surtidas completas, tiempos de entrega, diferencias entre inventario físico y digital, caducidades, desvíos detectados y costo por pieza distribuida. Sin esas métricas, la salud digital podría mejorar la visibilidad interna sin resolver lo que importa al paciente: recibir el medicamento correcto, completo y a tiempo.
La presión sobre el sistema también incluye condiciones laborales. En días recientes, la protesta del personal del IMSS continuó pese a una oferta salarial, recordatorio de que el software necesita plantillas capacitadas y procesos confiables para producir resultados.







