Trabajadores del IMSS en San Luis Potosí marcharon el 30 de octubre para exigir mejores salarios, condiciones laborales dignas y suministro suficiente de medicamentos. La protesta, de alrededor de 20 participantes según la cobertura local, ocurrió después del anuncio del plan federal de 120 días y muestra que ese compromiso no había desactivado el reclamo de este grupo.
IMSS en San Luis Potosí: una protesta de alcance acotado
La movilización comenzó en Plaza Sendero y avanzó por la carretera 57 hacia el Distribuidor Juárez, de acuerdo con el reporte de Jazmín Ramírez para El Exprés. Los manifestantes también pidieron la destitución de su dirigente sindical. Patrullas acompañaron el recorrido y hubo interrupciones momentáneas del tránsito.
El tamaño del contingente importa para dimensionar el hecho: esta cobertura documentó una protesta pequeña, no una movilización multitudinaria ni una posición atribuible a toda la plantilla del instituto. Tampoco permite afirmar que hubo un paro general de servicios.
Por separado, Pulso reportó la participación de personal médico, de enfermería y administrativo en una segunda marcha, con reclamos sobre medicamentos e insumos. La coincidencia entre las coberturas respalda la existencia del malestar; no sustituye una comprobación de inventarios por hospital.
El anuncio salarial no cerró el conflicto
El 27 de octubre, el IMSS presentó ante la presidenta Claudia Sheinbaum su programa de 12 acciones. En su comunicado oficial, explicó que el aumento salarial acordado pasó de 6.8 a 8 por ciento: cuatro puntos al salario tabular y cuatro a la ayuda para renta. No se trata, por tanto, de un incremento de ocho puntos aplicado íntegramente al tabulador.
La marcha potosina ocurrió tres días después de esa presentación. Esa secuencia permite señalar que persistían inconformidades entre los participantes, pero no demostrar que todas las medidas anunciadas hubieran incumplido ya sus plazos. El plan del IMSS y sus compromisos de atención y abasto todavía se encontraba en su etapa inicial.
Qué respondió el instituto y qué falta verificar
El mismo 30 de octubre, el IMSS informó que Zoé Robledo dialogó con personal médico y operativo en la Conferencia Interamericana de Seguridad Social. Según el boletín de ese encuentro, los asistentes plantearon necesidades y propuestas sobre sus condiciones de trabajo. Esta es una posición institucional general: el documento no constituye una respuesta específica a la marcha de San Luis Potosí.
El instituto reiteró la basificación de 10,939 trabajadores eventuales y la contratación de 2,500 especialistas, cuya convocatoria abriría el 3 de noviembre. También mantuvo el presupuesto anunciado de 11,745 millones de pesos y el cierre de implementación para el 24 de febrero de 2027.
Para fiscalizar esos compromisos será necesario distinguir anuncios, entregas y resultados en cada unidad. Como muestra la cobertura sobre el primer envío de equipos del IMSS tras años de espera, una entrega concreta permite revisar qué necesidad atiende; no acredita por sí sola la solución de todos los problemas del sistema.
Las fuentes consultadas sobre la protesta no ofrecen un inventario auditado ni una cifra de recetas sin surtir en San Luis Potosí. El reclamo de abasto debe conservarse atribuido a los manifestantes. La exigencia verificable para la dirección federal es informar qué medidas llegarán a las unidades potosinas, con qué calendario y cómo se comprobará su cumplimiento.
Fotografía: Zoé Robledo con personal del IMSS en la CISS, encuentro reportado el 30 de octubre de 2026. Crédito: IMSS, difundida por Ocho Columnas. No es una imagen de la marcha de San Luis Potosí.







