Fachada oeste del Capitolio de Estados Unidos, con las dos alas del Congreso y la cúpula entre ellasArchivo: Washington, 5 de septiembre de 2013. Martin Falbisoner / Wikimedia Commons, CC BY-SA 3.0. Recorte horizontal.

Las elecciones en Estados Unidos de este martes 3 de noviembre decidirán quién ocupa los 435 escaños con voto de la Cámara de Representantes y 35 de los 100 del Senado. No está en juego la presidencia. Lo que puede cambiar a mitad del mandato de Donald Trump es la mayoría con la que tendrá que negociar leyes y presupuestos.

Por qué las elecciones en Estados Unidos renuevan una cámara entera

Un representante tiene un mandato de dos años. Eso obliga a someter a votación todos los distritos de la Cámara en una misma elección, ya sea que coincida o no con una presidencial. Cada distrito elige un escaño. Los votos no se agregan en una bolsa nacional para repartir los puestos en proporción al total obtenido por cada partido.

La diferencia se aprecia al seguir una carrera cerrada: ganar por un margen mínimo en un distrito vale el mismo escaño que ganar holgadamente en otro. Con la Cámara completa, 218 puestos constituyen una mayoría. El resultado nacional depende, por tanto, de quién se imponga en cada contienda, no sólo de cuál partido consiga más votos en el país.

El Senado funciona con otro reloj. Cada estado cuenta con dos senadores, independientemente del tamaño de su población, y cada senador tiene un mandato de seis años. Los puestos se dividen en tres grupos que se renuevan en fechas distintas. Como explica la guía electoral del gobierno estadounidense, un mismo estado puede elegir representantes este martes sin tener que votar también por un senador.

Por qué hay 35 contiendas para el Senado

Esta vez coinciden 33 elecciones ordinarias con dos especiales. Las adicionales corresponden a Florida y Ohio: son las plazas que dejaron Marco Rubio y J. D. Vance al pasar al Ejecutivo. El desglose de Factchequeado distingue esas dos votaciones del grupo regular. No son escaños nuevos: después de la elección, el Senado seguirá integrado por cien miembros.

Tampoco hay una sola carrera por el «control del Congreso». Un partido puede lograr mayoría en la Cámara y otro en el Senado. El Congreso dividido no cancela una iniciativa de antemano, pero sí obliga a reunir apoyo en dos cámaras con mayorías distintas. La elección del martes no sustituye al presidente ni adelanta la próxima contienda presidencial, prevista para 2028.

Qué conviene mirar desde México

Para interpretar los primeros resultados hace falta preguntar qué cargo se contó, en qué distrito o estado y si se trata de una proyección o de un resultado oficial. Un cambio de partido en un distrito modifica un asiento; no basta por sí solo para saber quién controlará la Cámara. Las autoridades electorales estatales son la referencia para el cómputo de cada jurisdicción.

Desde México interesa, entre otras cosas, qué mayorías podrán votar los recursos para la administración fronteriza y las leyes que afectan el comercio. La elección define quién podrá actuar sobre esas materias, no el contenido de una medida específica. Esa distinción también importa al seguir las decisiones de inversión industrial en Estados Unidos o la agenda económica estadounidense: la política fiscal del Congreso y las decisiones monetarias de la Reserva Federal no son lo mismo.

Imagen de archivo: fachada oeste del Capitolio, Washington, 5 de septiembre de 2013. Martin Falbisoner / Wikimedia Commons. Recorte bajo CC BY-SA 3.0.

Por Enrique Muñoz

Enrique Muñoz es periodista y editor de Enrique Muñoz News. Su trabajo se enfoca en la cobertura de Tamaulipas, la política nacional y los acontecimientos de interés público en México. En este sitio publica noticias, entrevistas, análisis y opinión.