Vista satelital del lago Mead: el agua del embalse del río Colorado contrasta con el terreno desértico.Archivo: lago Mead, 3 de julio de 2022. Lauren Dauphin, NASA Earth Observatory, con datos Landsat 9 del USGS. No muestra el nivel actual.

México aceptó recibir 308.4 millones de metros cúbicos menos del río Colorado en cada uno de los próximos dos años. Para los agricultores de Mexicali y San Luis Río Colorado circula una cifra mayor: 432 millones en 2027. La diferencia importa para exigir cuentas: una parte responde al acuerdo con Estados Unidos y otra, al destino que se da al agua dentro de México.

Río Colorado: qué firmó el gobierno federal

El Acta 334 de la Comisión Internacional de Límites y Aguas fija el recorte a las entregas a México en 308,372,250 metros cúbicos anuales para 2027 y 2028. No es un total a repartir entre los dos años: en conjunto son casi 617 millones de metros cúbicos. Los representantes de ambos países firmaron el documento el 2 de septiembre en El Paso, Texas.

La reducción tampoco recae sólo en México. En la cuenca baja estadounidense las reglas prevén que sus usuarios reciban, en conjunto, alrededor de 1,542 millones de metros cúbicos menos cada año. La comisionada mexicana, Adriana Reséndez, defendió el acuerdo como una respuesta a la escasez que mantiene la proporcionalidad entre los dos países. El Buró de Reclamación estadounidense confirmó la aprobación del instrumento por ambos gobiernos.

De dónde salen los otros 124 millones

El 29 de octubre, Meganoticias recogió el cálculo del investigador Alfonso Andrés Cortez Lara para el Distrito de Riego 014, que abarca los valles de Mexicali, Baja California, y San Luis Río Colorado, Sonora. A los 308 millones del ajuste binacional sumó otros 124 millones por la recuperación de derechos de riego para abastecer a ciudades de la costa de Baja California. De ahí su estimación de 432 millones para el campo en 2027.

Los dos conceptos tienen consecuencias distintas. En el primero, el agua deja de entregarse a México bajo las condiciones pactadas. En el segundo, cambia el usuario al que se destina dentro del país. Presentar los 432 millones como una exigencia de Estados Unidos atribuiría a la negociación internacional una decisión sobre abasto urbano. Tampoco son 432 millones ya descontados de las parcelas: el cálculo se refiere al próximo año y no es una medición de entregas realizadas.

Cómo comprobar el impacto en cada valle

Para los regantes, la cuenta decisiva será la que aparezca en sus dotaciones. El acuerdo precisa cuánto dejará de recibir el país, pero esa cifra no indica, por sí sola, cuánto perderá un módulo de riego o qué superficie podrá sembrar un productor. Para comprobar el reparto se necesitan los volúmenes asignados a cada módulo, los derechos recuperados para uso urbano y, después, los registros de entrega. Tampoco basta con conocer el presupuesto propuesto para riego y agua potable: el gasto en infraestructura y el volumen disponible son cuentas diferentes.

El acta prevé consultas si empeoran los pronósticos para 2028; no da por hecho un segundo recorte. También permite estudiar entregas mayores si el pronóstico para el lago Mead alcanza el umbral previsto. Como en el seguimiento del saneamiento en Tijuana, distinguir el compromiso binacional de su ejecución local permite identificar a qué autoridad pedirle cada resultado.

Imagen de archivo: lago Mead, 3 de julio de 2022. Lauren Dauphin, NASA Earth Observatory, con datos Landsat del USGS. No representa el nivel actual del embalse.

Por Enrique Muñoz

Enrique Muñoz es periodista y editor de Enrique Muñoz News. Su trabajo se enfoca en la cobertura de Tamaulipas, la política nacional y los acontecimientos de interés público en México. En este sitio publica noticias, entrevistas, análisis y opinión.