La protección de la vaquita marina en México llega esta semana a revisión internacional con una discrepancia concreta: el gobierno de Claudia Sheinbaum defiende el nuevo límite para el uso de redes de enmalle en el Alto Golfo de California, mientras científicos y organizaciones advierten que se han observado animales fuera de la zona de protección más estricta.
La vaquita marina no se queda dentro del polígono
En mayo de 2026, los observadores registraron tres encuentros breves con vaquitas. Los tres ocurrieron fuera de la Zona de Tolerancia Cero: uno apenas más allá del límite y dos en aguas al noroeste, según el balance de la Porpoise Conservation Society sobre la campaña coordinada por la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas. El dato importa por el lugar de los avistamientos, no porque permita contar cuántas vaquitas quedan.
La salida de mayo fue un ejercicio de capacitación con observadores de San Felipe, no un censo de toda la especie. El viento y el oleaje dificultaron la búsqueda. Tampoco puede suponerse que tres encuentros equivalgan a tres animales distintos. Lo que sí muestran, junto con las detecciones del año anterior, es que la vaquita utiliza aguas que no cuentan con la misma barrera física contra las redes que el núcleo protegido.
Qué cambió México y qué objetan los firmantes
El acuerdo publicado el 14 de octubre modifica la delimitación para las redes de enmalle. La Semarnat explicó que tomó en cuenta avistamientos históricos y registros acústicos y visuales de 2025. También distinguió entre pescar y transitar: anunció un canal de paso para que las embarcaciones lleguen a otros caladeros sin rodear la zona estricta, pero no autorizó pescar allí con redes de enmalle. La dependencia señaló que se mantienen el marcaje de las artes de pesca y el monitoreo satelital de las embarcaciones.
En una carta fechada el 28 de octubre, organizaciones y especialistas pidieron a Sheinbaum revertir lo que consideran una reducción de la protección efectiva. El Centro de Conservación Cetacea, que respaldó la carta, sostiene que el núcleo de 225 kilómetros cuadrados queda sin una franja suficiente que lo separe de las redes. Es la objeción de los firmantes, no una conclusión ya adoptada por la autoridad internacional. Además de vigilancia, piden financiamiento para que los pescadores puedan trabajar con equipos alternativos.
Qué se examina en Ginebra y qué falta demostrar
El Comité Permanente de la CITES, la convención que regula el comercio internacional de especies amenazadas, tiene su reunión del 2 al 6 de noviembre en Ginebra. Su examen del plan mexicano está ligado al tráfico de totoaba: las redes colocadas para capturar ese pez también pueden atrapar y ahogar a la vaquita. Que el caso esté en la agenda no equivale a una sanción ni a un aval del nuevo polígono.
La Conapesca informó el 19 de octubre que habría otra mesa con las comunidades pesqueras en noviembre. Para evaluar el resultado harán falta datos que permitan comparar los sitios donde se detectan vaquitas con los que realmente se vigilan. El número de reuniones o de embarcaciones registradas, por sí solo, no dice cuántas redes siguen en el agua. Esa diferencia entre compromisos y resultados también atraviesa los acuerdos internacionales sobre biodiversidad y el seguimiento de las obras ambientales en Baja California.
Foto de archivo: vaquita marina en el Alto Golfo de California, 19 de octubre de 2008. Paula Olson / NOAA, dominio público. Recorte editorial. No es una imagen del monitoreo de 2026.







