La COP17 de biodiversidad terminó el 31 de octubre en Ereván, Armenia, con acuerdos para acelerar la protección de la naturaleza y una advertencia central: el mundo no avanza al ritmo necesario para cumplir las metas de 2030. Los gobiernos aprobaron una respuesta a la primera revisión global, pero el financiamiento y la aplicación nacional siguen siendo pruebas pendientes.
COP17 adopta una ruta para corregir el rezago
La Secretaría del Convenio sobre la Diversidad Biológica informó que la conferencia adoptó cerca de 50 decisiones. Entre sus resultados figura la Ruta de Ereván, una respuesta negociada al balance del Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal, que contiene 23 metas para el final de esta década.
Según el comunicado de cierre del Convenio, las prioridades incluyen enfrentar subsidios e incentivos perjudiciales para la naturaleza, ampliar el apoyo financiero, científico y técnico a países en desarrollo y alinear presupuestos nacionales con los objetivos ambientales. También se busca mejorar el monitoreo y la rendición de cuentas sobre los avances.
El mensaje no equivale a declarar cumplidas las metas. La conferencia reconoce que las decisiones deben traducirse en cambios de política, entrega efectiva de recursos y mejoras medibles. Adoptar un acuerdo internacional es un paso distinto de ejecutarlo en los territorios y comprobar sus resultados.
Financiamiento y comunidades, dos puntos decisivos
La cobertura especializada de Carbon Brief documenta que una de las mayores diferencias fue quién debe aportar recursos. El compromiso permite que países interesados expresen su disposición a incorporarse a la lista de donantes mediante consultas, sin imponer automáticamente esa condición a otras economías.
El mismo análisis advierte que la discusión sobre un mecanismo financiero posterior a 2030 no resolvió todavía su estructura institucional: esa definición quedó para la siguiente conferencia. Por tanto, los acuerdos no deben confundirse con un fondo nuevo plenamente operativo ni con transferencias ya realizadas.
También se acordaron reglas para el órgano permanente relacionado con el artículo 8(j), dedicado a los pueblos indígenas y las comunidades locales. La negociación fue difícil: Earth Negotiations Bulletin, del IISD, registró consultas durante la madrugada y diferencias sobre los procedimientos de representación. El texto se adoptó después de que las delegaciones consultaran a sus capitales.
La prueba comienza después de la clausura
Inger Andersen, directora ejecutiva del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, sostuvo en su mensaje de cierre que la salud de la naturaleza y la economía están vinculadas. Pidió avanzar más rápido para dejar de financiar actividades que destruyen ecosistemas y señaló que el éxito de la reunión dependerá del trabajo posterior.
El seguimiento no se limita a las grandes cumbres. Iniciativas locales como el rescate de Laguna La Escondida requieren indicadores y continuidad; en otra escala, la discusión sobre los costos económicos de la crisis climática muestra por qué la política ambiental atraviesa decisiones presupuestales y productivas.
La sesión final concluyó a las 10:20 de la mañana del sábado 31 de octubre, hora local, tras negociaciones que continuaron toda la noche, de acuerdo con el IISD. Quito, Ecuador, fue elegida sede de la COP18 de 2028. Para entonces quedarán dos años antes del horizonte de 2030, con la obligación política de demostrar avances que vayan más allá de los comunicados.







