La misión STEREO de la NASA cumple este 26 de octubre de 2026 veinte años desde su lanzamiento desde Florida, con una de sus dos naves todavía activa alrededor del Sol. Sus observaciones desde distintos ángulos permitieron estudiar en tres dimensiones las erupciones solares y mejorar los pronósticos de fenómenos capaces de afectar satélites e infraestructura eléctrica en la Tierra.
STEREO: dos perspectivas para seguir las erupciones
El aniversario figura en el calendario operativo de la misión. La fecha requiere una precisión: el cohete Delta II despegó de Cabo Cañaveral a las 20:52 del 25 de octubre de 2006, hora del este estadounidense; ya era 26 de octubre en tiempo universal. No se trata de un nuevo lanzamiento.
STEREO significa Solar Terrestrial Relations Observatory. La ficha de la NASA describe dos observatorios casi idénticos: STEREO-A avanzó por delante de la Tierra y STEREO-B quedó rezagado, ambos en órbitas alrededor del Sol. La separación ofreció perspectivas complementarias de una misma erupción.
Ese cambio permitió reconstruir la estructura de las eyecciones de masa coronal, grandes expulsiones de plasma desde la atmósfera solar. Observarlas lateralmente ayuda a determinar su trayectoria y estimar cuándo podrían alcanzar la órbita terrestre. Las imágenes también mostraron regiones del Sol que desde nuestro planeta permanecían ocultas.
En una entrevista publicada este lunes por la Agencia Espacial del Reino Unido, el investigador Richard Harrison repasó la aportación de los instrumentos británicos de imagen heliosférica. Su capacidad de seguir material entre el Sol y la Tierra ayudó a convertir nuevas perspectivas en información para el pronóstico.
Una nave sigue activa; la otra dejó de enviar datos
El balance no significa que los dos observatorios continúen funcionando. STEREO-B dejó de devolver datos en 2014 y su misión terminó oficialmente el 17 de octubre de 2018. STEREO-A sigue en servicio y complementa las mediciones de otras misiones solares, entre ellas SDO y SOHO.
En su balance por las dos décadas, la NASA explica que STEREO combina imágenes remotas con instrumentos que miden directamente el material cuando pasa por la nave. Así puede relacionar el origen de una eyección con sus propiedades durante el recorrido, en vez de depender únicamente de fotografías.
Un caso especialmente valioso ocurrió el 23 de julio de 2012. Una erupción extrema no golpeó la Tierra, pero sí alcanzó STEREO-A. El estudio retrospectivo difundido por la NASA detalla cómo la nave midió su estructura magnética, las ondas de choque y las partículas energéticas. Es un antecedente científico, no un aviso de que una tormenta equivalente vaya a ocurrir ahora.
Del conocimiento científico a la prevención
La utilidad práctica es reducir incertidumbre: una eyección dirigida hacia la Tierra puede perturbar satélites y redes eléctricas. La vigilancia también importa fuera de la órbita terrestre, donde las misiones interplanetarias deben operar en un entorno expuesto a la actividad solar.
Es una dimensión distinta de la exploración espacial que también aparece en proyectos como MMX, rumbo al sistema de Marte, o en las maniobras de Hera hacia Dimorphos: llegar al destino y disponer de instrumentos no elimina los riesgos del trayecto.
La siguiente etapa incluye Vigil, de la Agencia Espacial Europea, que observará la actividad solar desde un punto lateral y enviará datos para alertas tempranas. La ESA la mantiene en desarrollo, con lanzamiento previsto para 2031. Es una capacidad futura, no un sistema ya desplegado. Mientras tanto, STEREO-A continúa aportando una perspectiva que veinte años después sigue siendo útil.
Fotografía de archivo: personal mueve el contenedor de una nave STEREO en Astrotech, Florida, el 5 de mayo de 2006. Crédito: NASA/Jim Grossmann. Imagen recortada para formato horizontal; uso informativo conforme a las directrices de la NASA.







